Hay muchos motivos para amar los grandes vinos de esta bodega, como también los hay para enamorarse de Jean Leon, el hombre, el bodeguero, aquel gentleman que supo crear una de las bodegas más solventes y carismáticas del panorama actual gracias a una combinación perfecta de inteligencia, olfato empresarial y buen gusto.

1- Jean Leon no se llamaba Jean Leon

Jean Leon se llamaba en realidad Ceferino Carrión, y en la vida fue todo menos un hombre común. Carrión, santanderino de nacimiento, fue desde pequeño una de esas personas con estrella, probablemente consciente de que había venido a este mundo a vivir una vida de todo menos convencional. Probablemente, fue este convencimiento el que le llevó a cambiar su nombre original por otro mucho más cosmopolita y chic, ideal para cumplir sus sueños de surcar el Atlántico y librar grandes batallas al otro lado del charco.

Bodegas torres

2- El sueño americano

La suya fue una vida de película, especialmente a partir del momento en que, a los 20 años, decidió colarse en un barco con rumbo a Nueva York con los bolsillos vacíos pero una ilusión y un empeño capaces de derribar montañas. Fue ahí donde empezó ese sueño americano que en tantísimas ocasiones, todo hay que decirlo, acaba en fracaso: el primer secuaz del héroe fue un marinero afroamericano que le descubrió escondido en la bodega y le proporcionó agua y comida durante todo el trayecto.

3- Taxista en Nueva York

Llegó a Nueva York en los años 40, en plena época de oscurantismo español y efervescencia económica estadounidense, sin dinero y sin saber inglés. Fue entonces cuando le robaron los documentos y Ceferino (todavía), en lugar de venirse abajo, decidió aprovechar el incidente para cambiar de nombre. Desempeñó varios trabajos, entre ellos taxista, aprendió el idioma y empezó a plantearse la posibilidad de abrir un restaurante en Hollywood.

4- Su amigo James

En Nueva York se hizo amigo de James Dean, que se apuntó a la idea de abrir un restaurante en Hollywood junto a Leon. Por desgracia ya sabemos el desenlace de la historia: Dean falleció, pero Leon mantuvo el proyecto creado con su amigo. Abrió La Scala, un restaurante de referencia en Hollywood que fue lugar de visita obligada de aquellas celebrities de la época que ahora son mitos.

5- Una clientela ilustre

Marilyn y Truman Capote eran asiduos de La Scala, como también lo eran Natalie Wood y Robert Wagner. Joan Collins celebró allí que le diesen el papel de Alexis en Dinastía y Liz Taylor pedía a menudo que le llevasen en avión al Savoy de Londres los canelones de La Scala. En su comedor tuvieron una trifulca Bette Davis y Rita Hayworth, parece ser que disputándose los favores de un hombre. Y tantas otras cosas que, de buen seguro, se fueron a la tumba con este bon vivant santanderino.

6- La aventura enológica

La vida sonreía a Jean Leon, pero había algo que le preocupaba: no acababa de estar satisfecho con la calidad de los vinos que se servían en su establecimiento. Fue así como decidió viajar al Penedès y fundar su propia bodega, un lugar mágico, que bien merece una visita, y que destila en todo momento aquel magnetismo y joie de vivre que fue siempre la seña de identidad de su creador.

7- Unos vinos excepcionales

Con los años, Jean Leon se ha convertido en una de las bodegas más prestigiosas del Penedès y ha contribuido no solo a internacionalizar los vinos catalanes sino a crear una cultura vinícola en la zona. Y todo ello, sin traicionar ni un ápice los valores que la vieron nacer y preservando en todo momento aquella personalidad arrolladora de su creador. Y es que hay pocas bodegas que hayan contribuido tan bien como Jean Leon a crear unos vinos modernos, cosmopolitas y accesibles, pero no por ello fáciles, que han logrado enamorar a un público nuevo y contribuido, sin duda, a un boom del sector que, al fin, nos acaba beneficiando a todos. Bodegas, sumilleres, distribuidores y puntos de venta han batallado desde hace años por gritar al mundo que el vino, faltaría más, es de todos, y pocas como Jean Leon han logrado transmitir este mensaje con tanta fuerza y claridad.

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8- Vinos ecológicos

En el año 2008 Jean Leon empezó a aplicar el cultivo orgánico en los viñedos, y en 2012 todos los vinos de esta bodega llevan la certificación ecológica en la etiqueta.

9- Grandes joyas a buen precio del panorama actual

Sería difícil decantarse por uno solo de sus vinos, ya que tienen verdaderas joyas aptas para todos los paladares, sensibilidades y bolsillos. La línea 3055, que debe su nombre al número del taxi que Jean Leon condujo en Nueva York, es siempre un valor seguro, una línea con un tinto (Merlot- Petit Verdot), un blanco (Chardonnay) y un rosado monovarietal Pinot Noir excepcional. Sin duda, uno de nuestros rosados preferidos del mercado a precio más que moderado. Un vino equilibrado y fresquísimo con un final delicado y persistente, uno de esos vinos que ha contribuido, qué duda cabe, a volver a poner sobre la mesa el mundo de los rosados, hasta hace poco ninguneado por una buena parte del sector.

10- Los vinazos

La bodega cuenta, además, con algunos grandes vinos de referencia en el panorama internacional, como su Vinya La Scala, que debe su nombre al restaurante de Los Angeles, un Cabernet Sauvignon con 24 meses de barrica en roble francés y tres años de maduración en botella. Es un vino complejo, hedonista, muy aromático, que destaca por la perfecta integración de todos sus elementos. Pero, sin duda, los vinos de guarda que merecen un lugar en el olimpo de los grandes del mundo son sus Reserva y Gran Reserva, excepcionales,  muchos de ellos de los 70 y los 80. Son vinos muy especiales, todos ellos elaborados con Cabernet Sauvignon, y podemos asegurar que en una cata, si cerramos los ojos y dejamos volar la imaginación, nos permitirán revivir en nuestra propia piel el espíritu de aquel Jean Leon que hizo las Américas y que fue un ejemplo, hasta el día de su muerte, de genio y figura.

 

 

 

 

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