Atrás quedó la creencia de que los vinos dulces son únicamente vinos de postre, que no funcionan como vinos gastronómicos y que debemos reservarlos para ocasiones excepcionales. En los últimos tiempos, estos vinos han trascendido, por fortuna, su condición de vinos minoritarios y llegan a nuestra mesa en combinación con cualquier alimento.

Antes de maridar, debemos prestar atención a las características del plato que nos traemos entre manos. Los sabores deben complementarse, sin que el vino enmascare el plato y viceversa, y a partir de ahí jugar con ellos con osadía e imaginación. Dicho esto, existe una gran variedad de vinos dulces en el mercado, y conviene tenerlos en cuenta a la hora de maridar: desde los Moscatel a los Malvasía, pasando por cualquiera de la la D.O. Jerez (fino, amontillado, oloroso, palo cortado o Pedro Ximenez, este último el único que no se elabora con la variedad Palomino) o las manzanillas de la D.O. Sanlúcar de Barrameda.

Así pues, tanto para el aperitivo como para la sobremesa o para acompañar la comida, los vinos dulces van a ser siempre opciones excelentes. Basta con tener en cuenta algunas ideas a la hora de incorporarlos a nuestros menús y ser osados sin llegar a ser insensatos.

  • Los fans del chocolate aún no han descubierto la joya de la corona: combinar una onza de chocolate negro con un vino de Jerez o, si es un chocolate suave con leche, con un Pedro Ximenez. Lo mismo podemos decir del chocolate a la taza: ¿has probado añadirle un toque muy ligero de Jerez para darle un aire especial? Una buena opción y uno de nuestros preferidos es el Urium, un oloroso que representa como ninguno la elegancia y la finura, sutil y embriagador, perfecto también con cualquier dulce a base de chocolate

Captura de pantalla 2017-03-27 a la(s) 16.51.46

 

  • Los quesos fuertes suelen ser grandes amigos de los vinos dulces. Desde los quesos azules como el Rochefort o el Gorgonzola a otros de potente sabor como el Parmesano o el Pecorino maridan a la perfección con, pongamos por caso, un Moscatel fino y delicado. Cuanto más picante sea el queso, más dulce debe ser el vino para amortiguar y potenciar su sabor. Una buena opción es el Floralis Moscatel Oro, un vino perfumado, floral y sofisticado, que ha llegado para demostrarnos la enorme versatilidad, hasta ahora desconocida, de los Moscatel: pueden ser vinos de postre maravillosos, pero también, como demuestra esta combinación, excelentes vinos de aperitivo.

floralis

 

  • Pese a que tradicionalmente hemos asociado los vinos dulces a los postres, ya que el contraste de sabores dulces crea verdaderos fuegos artificiales en nuestro paladar, también es cierto que podemos optar por un maridaje por contraste, y atrevernos a combinar dulce y salado, algo cada vez más habitual en los restaurantes pero que aún provoca un enorme respeto en unos cuantos. El foie, de potente sabor, es ideal para maridar con un vino dulce. ¿Una sugerencia? Una manzanilla como la Maruja, de Juan Piñero, con una excelente relación calidad-precio. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.

Come, bebe, habla, viaja y escribe todo cuanto puede, y está claro que se lo pasa en grande. ¿Dónde? En Cocinatis, Gastronomistas, Time Out, The Shaker & The Jigger, Woman, Myvuelingcity… y más.