Desde hace unos cuantos años, Familia Torres está recuperando variedades ancestrales de uva con el convencimiento de que el pasado de la viña asegurará su futuro. Son prefiloxéricas, lo que significa que sobrevivieron a la plaga que arrasó con todo y han demostrado ser las que mejor se adaptan al territorio y a su clima. Y las que mejor resistirán al cambio climático. 

Hablamos con Mireia Torres, que además de ser la directora general de Jean Leon es la directora de Innovación y conocimiento de Familia Torres, la división que está llevando a cabo la recuperación de estas variedades ancestrales, entre ellas, la forcada (blanca) y la moneu (tinta). Estas dos han sido recién aprobadas por el Consejo Regulador de la DO Penedès. Todo un hito. “Hemos recuperado unas 60 variedades, pero no todas tienen potencial comercial”, avisa la experta.

Hablemos pues, de la forcada, que este 2019 ya se podrá catar en algún que otro restaurante, y de la moneu, que se dará a conocer en 2020. ¿En qué se diferencian de las uvas conocidas por todos? El clima actual, con una subida de temperaturas imparable, obliga a vendimiar antes, lo que provoca que los diferentes componentes de la fruta puedan desequilibrarse y afecte a la calidad de los vinos. En cambio, estas uvas tienen una óptima adaptación al entorno porque han resistido todas las sequías habidas y por haber sin cuidados de ningún tipo y maduran más lentamente. “Una vez ha pasado el calor fuerte del verano, acaban de madurar de manera más homogénea y las noches más frescas hacen que las uvas conserven mejor los aromas y la acidez”.

Dan como resultado vinos muy frescos y muy aromáticos, intensos y elegantes. La forcada, blanca de tamaño mediano y compacta, supone una buena alternativa a la chardonnay. “Aguanta bien un porcentaje de barrica, evoluciona muy bien en botella, tiene una nariz de flores blancas y cítricas y en boca es muestra muy voluptuosa y muy larga, elegante y con mucha acidez”, comenta Torres.

La moneu, por su parte, es una uva tinta pequeña y de compacidad media que madura tarde, a principios de octubre. “En nariz parece una garnacha por su aroma a frutos rojos, es muy intensa; y en boca recuerda a la sangiovese. Si se trabaja bien en la vinificación, puede dar taninos muy finos. Evoluciona muy bien y tiene mucha acidez”.

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