A tan solo unas horas de vuelo desde la península os podéis perder al medio del Atlántico y descubrir una isla maravillosa: Madeira. Este territorio portugués es un pequeño paraíso, el jardín del Atlántico como la apodan, donde darse a la contemplación del mar, practicar multitud de deportes al aire libre, disfrutar de la gastronomía simple y honesta con la compañía de grandes vinos, y descansar disfrutando de la tranquilidad. Aquí van algunos planes si visitas Madeira.

Darse una vuelta con un todoterreno

Recorren la isla de arriba a abajo (literalmente, porque Madeira es como una montaña rusa), según el itinerario solicitado y haciendo paradas en los miradores, los caminos en pleno bosque, los acantilados y zonas urbanas más destacadas. Con esta opción, si tenéis poco tiempo, podréis apreciar gran parte de Madeira en un solo día. Además, al ser un todoterreno, los chóferes no dudan en meterse en caminitos sinuosos por la montaña, descubriendo zonas no tan turísticas como son las profundidades de los bosques casi tropicales que ocupan la isla. Tened en cuenta, a la hora de elegir la zona a recorrer, que mientras el este es más verdoso y de bosque (porque es más húmedo), el oeste es más árido. Una opción divertida y lúdica, ya que el paseo se acompaña de explicaciones sobre la historia, particularidades, tradiciones y vegetación local.

Madeira

 

Comer con el océano ante tus narices

Quinta Do Furao es de estos lugares que te cortan la respiración cuando llegas. Y eso especialmente si tienes suerte de conseguir una mesa en la terraza, frente a la inmensidad del océano Atlántico y con vistas a los impresionantes acantilados de la costa sur de Madeira. Desde aquí se aprecia la costa hasta la punta de San Lorenzo. Y la tierra que rodea el establecimiento no es para menos: viñedos que se pierden en el horizonte, propiedad del restaurante que también elabora vinos de Madeira y que, en septiembre, durante la cosecha, organiza incluso una fiesta en la que participan los visitantes y los agricultores. Para comer encontraréis todas las especialidades locales, tanto de mar como de tierra adentro. Sorprenden muy especialmente las guarniciones de verduras de km 0, muy sabrosas: probad, por ejemplo, el excelente bacalao al horno con patatas y espinacas; la sopa madeirense con caldo, pan y huevo o la carne de cordero. Los postres también se elaboran a base de productos locales como es el caso de la tarta de queso y maracuyá. Todo acompañado de vinos de la bodega propia. La cuenta raramente supera los 30 euros por persona (si realmente os soltáis con la comida). Un precio de lujo considerando tanto la gastronomía como el entorno de Quinta Do Furao.

Madeira

 

Sentirse muy cool en el Nini Design Center

El Museo de Arte Moderno de Funchal es una auténtica sorpresa. Situado en una altísima roca en el muelle de Funchal, ofrece una exposición permanente dedicada a Nini Andrade Silva, una de las interioristas más famosas a nivel mundial, así como exposiciones temporales dedicadas al arte contemporáneo, el diseño… Además, en su altillo cuenta con un impresionante restaurante que consiste en un comedor con una cristalera que ofrece impresionantes vistas al mar y la ciudad (estamos aquí a 70 metros de altura). Todo el interiorismo es acogedor, contemporáneo y minimalista, ideal para personas muy cool.

nini design center

 

Descubrir nuevos aromas y sabores en el Mercado dos Lavradores de Funchal

Aquí descubriréis la riqueza gastronómica de Madeira en los puestos de frutas y verduras (muy recomendable probar los aguacates, las bananas y los maracuyás), pescado y carnes. También hay puestecitos de artesanía local y, sobre todo, de flores y plantas de la isla que no por nada se conoce como el Jardín del Atlántico. Encontraréis todo tipo de orquídeas, cactus y plantas tropicales, un buen souvenir que llevarse para casa tras una estancia en Madeira.

Madeira

 

Hacer una barbacoa

Si dais una vuelta por Madeira (sea en coche, bici o haciendo senderismo, ya que la isla se presta a todo), os sorprenderá ver cómo en la carretera se multiplican los comedores al aire libre con barbacoas a libre disposición. Y es que los habitantes son muy proclives a ir de pícnic. Pero con cierto nivel. Porque por lo visto son bastante sibaritas y ni hablar de sándwiches y de patatas chips. Aquí, cuando comen al aire libre es para disfrutar de una parrillada de carne. Una auténtica tradición gastronómica local que ha llevado a las instituciones públicas a instalar estas barbacoas de forma masiva y sin restricciones de uso. ¿Os animáis a montar una mesa?

IMG_7487

 

Acercarse a la fauna marina

Delfines, tortugas, ballenas… Si os montáis a bordo de una lancha de Rota dos Cetáceos quizá tendréis la suerte de ver de cerca, de muy cerca, uno de los muchos cetáceos que están de paso por las aguas de Madeira. Un espectáculo impresionante y sobrecogedor dado que los animales están en su hábitat natural en total libertad y cada aparición resulta una auténtica sorpresa. Este recorrido por las inmediaciones marítimas de Funchal también permite apreciar la isla y sus impresionantes acantilados desde el mar. Muy recomendable.

 Madeira

 

Irse de shopping

Funchal es una pequeña ciudad cuyo centro histórico está repleto de tiendas de artesanía y productos gastronómicos locales. A nivel foodie, encontraréis muchas bodegas que ofrecen catar y comprar los mejores vinos y destilados de la isla. A nivel de objetos, veréis muchas tiendas donde encontrar piezas en cuero, cestas de mimbre o algún que otro ‘concept store’ como Boutique Madeira, en las Galerías Sao Lourenço,  donde hay desde velas hasta mobiliario, objetos para el hogar, vajilla y cosmética ‘made in Portugal’.

Madeira

 

 

¿Dónde alojarse?

No faltan hoteles, y bed & breakfast en toda la isla. En Funchal una espléndida opción es el Hotel Baía Azul, un cuatro estrellas situado frente al mar y que ofrece todo tipo de comodidades.

Madeira

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.