Si eres de esas personas que conocen sus propias limitaciones en todos los aspectos de su vida, también en lo que respecta a la cantidad de alcohol en sangre, este artículo no te interesa. Íntegros del mundo, no perdáis el tiempo leyendo esta retahíla de consejitos dirigidos a esa peña que alguna vez ha perdido los los papeles, aquellos que algún día se han tomado un par de copas tontas y han acabado, sin saber cómo, bailando Beyoncé en la barra en plena comida de negocios.

Y es que los que tenemos una relación entre distante y tormentosa con nuestros propios límites nos hemos encontrado en algún momento de nuestras vidas frente a frente con nuestros futuros suegros controlando unas ganas irrefrenables de cantar La Zarzamora. O en una reunión de negocios comprobando con terror que no somos capaces de pronunciar la “r” ante el director general de una compañía sueca con la que estamos a punto de cerrar un ‘business’. Y es que hay veces en que el achispamiento llega en el momento menos pensado y pasa a convertirse en nuestro peor enemigo. Esos instantes en los que queremos que la tierra nos trague y maldecimos esas dos copitas que nos han entrado como agua mientras esperábamos el primer plato.

Para paliar el desastre en la medida de lo posible hay ciertas medidas de emergencia que nos salvarán del más absoluto de los ridículos.

1- Bebe agua. En cuanto empieces a sentir el mareo abandona el vino y empieza a beber agua en abundancia. Te ayudará a eliminar el alcohol a través de la orina, y valdrá la pena aunque tengas que ir varias veces al baño. Que no se note demasiado que has dejado el vino para que este gesto no te delate, así que a ratos puedes ir mojándote los labios sin que nadie lo note.

2- Mójate la cara. Una visita al baño en la que orines y te mojes bien la cara, especialmente las sienes, te será de gran ayuda. Si puede ser no la seques con la toalla ni con nada caliente, procura abanicarte para oxigenarte un poco.

3- Café solo y bien cargado. Nada de infusiones ni cortaditos. Un café solo en cuanto te sea posible te salvará de muchos males. De hecho, si estás en tu propia casa, no importa que seas el anfitrión y la comida esté a medias: escápate con la excusa de ir al baño e intenta arreglar el desastre a golpe de ‘ristretto’ doble.

4- Incrementa la frecuencia respiratoria. El alcohol se elimina en parte a través de la respiración, de manera que la idea es aumentar la frecuencia respiratoria, cosa que va a ser muy efectiva pero ligeramente engorrosa en determinados contextos. Probablemente, con los destellos de clarividencia que confiere a veces el alcohol, en algún momento te verás desde fuera y lamentarás ser tú la persona que está haciendo flexiones en el baño de un restaurante mientras acabas con la paciencia de una cola cada vez mayor de señoras enfurecidas. Salta, muévete, haz ‘footing’ como si estuvieses en la cinta del gimnasio, súbe y baja del inodoro… lo que sea con tal de respirar más y mejor.

5- Grasas a tutiplén. Si aún no has pedido el segundo plato y tu idea era vértelas con una parrillada de verduras, es el momento de cambiar de idea, optar por el cochinillo y no dejar ni una miga en el plato. Las grasas te ayudarán no sólo a paliar los efectos del alcohol, sino a mitigar un resacón de órdago.

6- Vitaminas B6 y B1. En la medida de lo posible, trata de consumir alimentos que contengan vitamina B6 (lácteos, carnes, huevo, plátanos, patatas, y granos integrales) y B1 (maíz, avellanas, cerdo, naranja, piña, mortadela, ciruelas o jamón serrano).

7- Habla poco. Si crees en algún ente todopoderoso y sobrenatural ruégale con todas tus fuerzas que no te entre hipo, y trata de parecer esa persona misteriosa que nunca fuiste y siempre quisiste ser, que contempla el mundo desde la distancia porque está por encima del resto. Si decides hablar, prepárate muy bien la frase para tus adentros, repítetela varias veces y suéltala sin pestañear. No es la situación ideal, claro, pero tienes que jugar con las cartas que te han tocado. Y, a poder ser, que la frase en cuestión no comience con “había una vez un inglés, un francés y un español…”.

8- Y si tienes hipo… La situación se complica hasta límites que no hubieses sospechado cuando tomabas con soltura los primeros sorbos de tu copa. Deja de respirar durante todo el rato que puedas y verás cómo lo eliminas; lo de pedir al de al lado que te dé un susto será mejor dejarlo para otros momentos en que las circunstancias sean más favorables.

 

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