Nos subimos a lo alto de tres terrazas con personalidad para disfrutar de Barcelona de otra manera. Toma nota porque seguro que no conoces alguna de estas tres propuestas.

THE WITTMORE

Seguramente no te suena. Y eso que está en el centro-centro de Barcelona. En pleno barrio gótico. Se accede por un callejón (Riudarenes, 7) y está en lo alto del hotel boutique The Wittmore. Puedes cenar abajo, en el restaurante Witty, donde Albert Ventura (chef del Coure) sirve cocina de aires british y mediterráneos, y coger luego el ascensor forrado de madera que aún es más british que Isabel II y subir a tomar una copa (o también tapear) a la terraza, que tiene un encanto único. Su horizonte más cercano son los terrados vecinos y los edificios más emblemáticos del casco viejo de la ciudad. Suelo de madera, barandillas de hierro y parasoles dan personalidad propia a este espacio pequeño, coqueto, recogido, íntimo, diferente, especial… Todos los adjetivos que se te ocurran en esta línea son válidos. Y ten por seguro que sorprenderás a cualquiera que lleves allí.

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TERRAZA DE LES INDIANES

Para subir allí arriba debes entrar en el Museu d’Història de Catalunya. Ascensor, cuarta planta. Y ahí está una de las terrazas de Barcelona con las vistas más despejadas y panorámicas de la ciudad. Tooooodo el frente marítimo es para ti: el Port Vell, Montjuïc, el paseo de Colom, la Barceloneta… Pertenece al restaurante 1881 per Sagardi y lo tiene todo y más. Puedes tapear, puedes disfrutar de un cóctel a media tarde mientras un disc jockey pincha su música de viernes a domingo a partir de las cuatro de la tarde… Si comes allí, podrás probar una carta a base de  cocina mediterránea o un menú de mediodía laborable (en este caso, solo puedes tomar el café en la terraza).

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AYRE HOTEL ROSELLÓN

En una ciudad con tanto turismo, ¿a quién le apetece acercarse a focos de guiris como la Sagrada Família? Pues a cualquiera que sepa que hay una terraza desconocida por muchísimos barceloneses con unas vistas descomunales del templo de Gaudí y sin gente alrededor. Subes a lo alto del Ayre Hotel Rosellón y, patapám, las torres de la basílica modernista aparecen enfrente tuyo, casi en tus propias narices. Tan cerca está del monumento y a la vez tan tranquil@ para admirarlo sin hordas de turistas atropellándote. Un espectáculo que puede acompañarse con una copa o un aperitivo. Ayre Hotel Rosellón. Rosselló, 390.

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Si le preguntan por su profesión, responderá: "Periodista". Si le preguntan por su vida personal, repetirá: "Periodista". Vivir la vida y contarla. No hay nada que le guste más, sea desde El Periódico de Catalunya, donde es el responsable de las secciones Gente y Gourmet's, o desde www.gastronomistas.com.