Es refrescante y ligera, además de ser una bomba de vitaminas y un antídoto contra el calor. Y aunque elaborar limonada casera tiene pocos secretos, podemos tunearla a nuestro antojo con una de estas tres recetas que harán de nuestro zumo de limón fresquito, si cabe, una bebida todavía mucho más buena. Atención limonadófilos, sacad la licuadora.

Limonada clásica con sirope
Solo hace falta modernizar un poco la receta clásica de limonada y, en lugar de añadir unas cucharadas de azúcar que le darán una textura tosca, sustituirlas por un elegante sirope. Para elaborarlo, solo tendremos que utilizar 300 ml de agua, 150 ml de azúcar (siempre la mitad de azúcar que de agua: la cantidad debemos calcularla en función de lo dulces que nos gusten las bebidas) y un toque de corteza de limón. El sirope es muy fácil de preparar: simplemente tenemos que llevar a ebullición el agua junto al azúcar y la corteza de limón, sin dejar de remover durante unos 10 minutos, hasta conseguir un jarabe. Posteriormente lo añadiremos al zumo de limón y ya tendremos la limonada, una versión renovada pero muy similar a la clásica, en que el agua y el azúcar se mezclan directamente con el limón.

lemonade

Con miel
Si los limones son ya de por sí la mar de recomendables gracias a su gran cantidad de vitaminas y sus propiedades depurativas, lo mismo podemos decir de la miel, que es menos calórica que el azúcar y con un índice glucémico más bajo, lo que significa que los picos de glucosa en la sangre son menos pronunciados que con el azúcar. Para elaborarla, solo tenemos que añadir 100 g de miel a unos 300 ml de agua hasta que se disuelva correctamente (para ello, podemos calentarla). Después elaboramos el zumo de 4 limones y añadimos 700 ml de agua más la mezcla de agua y miel, una vez se haya enfriado. Servimos con hielo y con unas rodajas de limón.

Con frutas frescas
Aquí podemos dejar volar nuestra imaginación, porque hay pocas frutas que se lleven mal con una limonada casera. Nuestra recomendación es combinar limones con limas, para dar un toque más tropical a nuestra limonada, y servirla bien fresca en una jarra amplia, con mucho hielo y trozos de frutas variadas. Nuestra recomendación es utilizar, además de gajos de lima y limón, unos trozos de manzana, fresa y unas hojas de menta fresca.

 

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