No solo son lujosos y ofrecen un servicio exquisito, estos alojamientos tienen el plus de formar parte de la Historia, con mayúsculas: han sido el hogar de personalidades célebres y escenario de grandes momentos y encuentros. ¿No te gustaría dormir en la misma cama que Coco Chanel o Elisabeth Taylor?

Ritz París

Toda una institución en la plaza Vendôme, recién renovado para pulir esa majestuosidad y ese magnetismo chic que atrajo a tantas y tantas celebridades. Por algo fue el primer hotel europeo que ofreció baño, electricidad y teléfono en cada habitación, todo un lujo en la época (1898). Ubicado en un edificio clasificado como monumento histórico, cuenta con 15 suites que recrean el universo de sus clientes más ilustres y fieles: Gabrielle Chanel (el Ritz fue su residencia personal), Marcel Proust, F. Scott Fitzgerald, los duques de Windsor, Charlie Chaplin o Maria Callas, por citar algunos.

El hotel fue creado por César Ritz junto con el cocinero francés de mayor referencia de todos los tiempos: Auguste Escoffier, por lo que el apartado gastronómico ha estado siempre cuidadísimo. Incluso cuentan con una escuela de cocina en honor a Escoffier. Actualmente es el chef Nicolas Sale quien está detrás de los dos premiados restaurantes del hotel: Les Jardins de l’Espadon (una estrella Michelin), que sirve un menú corto al mediodía, y La Table de l’Espadon (dos estrellas Michelin), con una propuesta nocturna más extensa y experiencial. Hemingway, que también vivió en el hotel, da nombre -cómo no- al bar coctelería, con una carta firmada por el bartender Colin Field.

Otra de las joyas del hotel es el Ritz Club París, un espacio dedicado al fitness, la bellez y el bienestar, con una icónica piscina y, desde hace muy poco, la asociación con Chanel para los tratamientos beauty más exquisitos.

HOTEL RITZ PARIS

 

Hotel María Cristina San Sebastián

Construido por el mismo arquitecto que el Ritz de París y de Madrid, Charles Mewes, lo inauguró la reina María Cristina en 1912 y se convirtió en símbolo de la Belle Epoque. En esa época de esplendor pasó por aquí lo más granado de la realeza y aristocracia europeas -San Sebastián era el destino vacacional de moda- y personajes como Coco Chanel o Mata Hari.

Tras el bache de la Guerra Civil, en los años 50 el hotel recuperó su fama gracias al festival de cine. Cientos de estrellas han pasado por aquí: gracias a su cercanía con el Teatro Victoria Eugenia, el paseíllo sobre la alfombra roja de un lugar a otro se convirtió en el desfile más admirado. Aquí se han alojado Elizabeth Taylor, Alfred Hitchcock o Meryl Streep. Cientos de anécdotas pueblan sus paredes: desde un Glenn Ford al que casi tuvieron que echar del hotel -invitado por el festival, se encontraba tan a gusto que se acomodó peligrosamente-, a una Bette Davis que a punto estuvo de fallecer aquí (lo hizo muy poco después en París).

Si no te puedes permitir dormir en la misma cama que Julia Roberts o Gloria Swanson, puedes al menos acercarte a la coctelería del hotel Dry San Sebastián, con una carta firmada por Javier de las Muelas, para beberte una copa en honor a la gran Bette Davis.

 Hotel dry bar

 

Westin Palace Madrid

Se construyó en 1912 después de que el rey Alfonso XIII se diera cuenta de la escasez hotelera de alta calidad en la capital y animara al empresario belga George Marquet a remediarla. Quiso hacer el mejor y lo remató con una cúpula de cristal que es ya todo un icono.

Durante la Primera Guerra Mundial, entre el Westin Palace y el Ritz Madrid se repartieron los mejores clientes europeos que llegaban aquí motivados por la neutralidad española. Las celebraciones eran de lo más glamourosas -el baile vespertino del The del Palace, las sesiones de jazz…- y las reuniones políticas continuas gracias a su cercanía con el Congreso de los Diputados. Su cervecería fue punto de encuentro de unos jóvenes estudiantes con un futuro prometedor: Dalí, Lorca y Buñuel.

Tras convertirse en hospital de campaña durante la Guerra Civil, el Palace recupera su esplendor a partir de los años 40. Epicentro de la alta burguesía, lo cool era venir aquí a tomar un cóctel. Fue además residencia del el periodista y escritor Julio Camba (Juan March le regaló la habitación 383 de por vida) y por aquí pasaron personalidades como Hemingway y otros famosos rechazados por el Ritz, que buscaba elitismo y privacidad alejada de focos. Hoy gestionado por Starwood, es recomendable su brunch dominical en el restaurante La Rotonda, bajo la impresionante cúpula.

 

Hotel westin

 

 

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