Una de las virtudes del vino es su capacidad para alegrarnos la vida. Pero algunos músicos se ponen nostálgicos y lloran sus penas cuando les acercan una copa y agarran el micro y el instrumento que tienen a mano. Así que si tu también andas un poco floj@ del ‘cuore’, te proponemos escuchar y/o cantar alguna de estas tres canciones. Y si lo necesitas, echa la lágrima, que es bueno sacarse lo malo de encima.

Summer wine (Lana del Rey)

La voz lánguida de Lana del Rey le va de maravilla a este medio tiempo que popularizó en 1967 Nancy Sinatra. Un vaquero conoce a una chica delicada que le promete su vino de verano, hecho de “fresas, cerezas y el beso de un ángel en primavera” si se queda con él. Y él, que en esta versión es Barrie-James O’Neill, su novio en la vida real, ¡qué le va a decir! Pero resulta que al amanecer, la mujer le ha robado las espuelas de plata y el dinero. Y ha desaparecido.

Esta pieza también la han abordado, entre muchos otros, The Corrs a dúo con un Bono de voz grave que hace mil y un esfuerzos por renunciar a su falsete. Para noches nostálgicas, de esas en que te pones a recordar en el sofá de casa, medio a oscuras, cómo te robaron el corazón sin que te dieras apenas cuenta.

Bottle of red wine (Eric Clapton)

Entusiástica, pegadiza y aun así bastante desconocida pieza de blues rock firmada en 1970 por un grande: Eric Clapton. Esta canción, que aparece en su disco homónimo (el primero que grabó en solitario), podría entenderse como un homenaje a la resaca y al desamor. Por el nervio que transmite, resulta ideal para una barbacoa al aire libre con amigos donde dejarse ir al ritmo de su guitarra eléctrica mientras bebes y bebes queriendo olvidar que te dejaron ayer.

De hecho, Clapton canta que fue a una fiesta, que “todo el mundo que conocía estaba allí” y que “dondequiera que mirara te veía ahí de pie”; y a pesar del dolor de cabeza que le produce beber tanto, pide más y más vino. “Te voy a amar de todos modos”, promete. Sus vertiginosos acordes de guitarra eléctrica animan cualquier reunión alrededor de un vino. Pero ojo con imitar los solos de Clapton copa en mano, o acabarás en la tintorería.

Copa rota (Los Rodríguez)

Un clásico del rock en castellano desde que Andrés Calamaro la interpretó con el arrebato propio de quien ha vivido y sufrido en sus carnes la historia de desamor que canta. Y eso que lo hace en tercera persona, pero sospechas que es el relato de su propia pena. Te crees a pies juntillas que “una noche, como un loco, mordió la copa de vino y le hizo un cortante filo que su boca destrozó, y la sangre que brotaba confundióse con el vino”. En fin, un drama con un punto gore creado a mediados del siglo pasado por el puertorriqueño Benito de Jesús y que ya había cantado medio Latinoamérica, desde José Feliciano hasta Vicente Fernández, pasando por Marc Anthony.

Pídele al camarero que la ponga a todo volumen en el bar para acompañar tu llanto rabioso por el/la “ingrat@ que se fue”. Igual alguien se anima a llorar contigo y aquello se convierte en una buena forma de hacer terapia de grupo.

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.