Si hace unos días escribíamos sobre tres canciones de vino con las que llorar de desamor mientras echábamos un trago, ahora seguimos llorando, pero con cierta mala leche y con ganas de olvidar. Nos sigue doliendo el alma, pero tras habernos deshidratado a lágrima viva y haber vivido el duelo del abandono, toca mandar un recadito a tu ex: “Te he olvidado, que lo sepas”. Por ejemplo, con estas tres canciones.

Copa de vino (Lola Flores)

https://play.spotify.com/track/2Fr1jTekYDgoVEpaDLtf2l

La Faraona no se andaba con chiquitas, ni en el fondo ni en la forma, ni dentro ni fuera de los escenarios. De ahí su éxito. Y prueba de ello es la copla ‘Copa de vino’, en la que dice las cosas tal cual las siente: “Alcé mi copa de vino, para brindar por tu muerte”. ¡Pim, pam, pum! Así empieza la canción. ¿Quieres más caña? Pues más caña: “Alcé mi copa de vino para brindar por tu ausencia, para pedirle a mi sino no volver a verte más por mi camino”. Pero es que Lola Flores tenía sus razones para liberar tanta rabia: “Contigo solo el sufrimiento conocí y felicidad nunca compartí”. En fin, como puedes comprobar, aquí hay una mujer liberada.

Copa de vino está en el disco Lo mejor de Lola Flores. Y sí, esta canción es lo mejor para mandar a la mierda cualquier ex que te haya dado mala vida.

A steel guitar and a glass of wine (Paul Anka)

https://play.spotify.com/track/54xxVmu4bycyQ7psgJdzrh

Paul Anka es más fino que Lola Flores. Una obviedad que en este post queda escrita y cantada, para quien guste comparar. Donde La Faraona brinda por el traspaso de su ex, el canadiense se muestra más elegante (otros dirán que blandito) y solo pide una ‘steel guitar’ y una copa de vino para “olvidar” ese amor que pensó que era suyo. Será que aún la quiere (eso deja caer en la canción), será que no le dio tanta mala vida como a Lola Flores. O será que, en 1962, el músico solo tenía 21 añitos cuando compuso esta pieza con barniz de rock&roll primerizo y la interpretó con una voz que recuerda vagamente a Elvis Presley. Y puede que aún no había sufrido realmente lo que acabamos sufriendo todos nosotros un día u otro cuando nos hacemos mayores y la vida nos pega donde más nos duele: en el ‘cuore’.

Red red wine (Neil Diamond)

https://play.spotify.com/track/6vDntU3N8NFcA4E6CF7tPn

Sí, es el mismo título que la canción que conoces de UB40. Pero la original es esta (1967). Y los británicos que se conocieron en la cola del paro (se llaman así por el nombre del formulario para pedir la prestación de desempleo) hicieron una afortunada versión, como tantas otras más (atención a la de Tony Tribe, más acelerada, casi casi ska). Diamond, tranquilo como es él, no la compuso con una base reggae, sino pop, entre el medio tiempo y la balada. Pero la letra es la misma: la historia de un tipo que no sabe cómo olvidar a su chica y la única manera que tiene para conseguirlo es dándole al vino tinto. “Me he dado cuenta de que solo una cosa me hace olvidar”, proclama. Y en un momento de debilidad confesa, le suelta con tono tristón a la copa o a la botella: “Mantente cerca de mí, no me dejes solo”. Nos preocupa que esa depresión acabe en dipsomanía.

 

 

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