Ubicada a orillas del Mediterráneo -en la Costa Dorada- con unas playas de aguas cálidas y un gran patrimonio histórico y artístico, la ciudad de Tarragona es un destino turístico de primer orden. Su origen se remonta a la antigua Tarraco romana y, precisamente, de esa época es su principal polo de atracción patrimonial. El conjunto arqueológico que forman las ruinas romanas de Tarraco fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, con catorce lugares distintos.

Pero más allá de las ruinas romanas, son muchos los encantos que convierten Tarragona en una opción ideal para una escapada de fin de semana. Comer bajo las bóvedas del circo romano, perderse por los callejones del casco antiguo donde se conserva intacta la esencia de la ciudad medieval o hacer un vermú inmerso en más de 2.000 años de historia es un lujo que muy pocas ciudades pueden ofrecer a sus visitantes. Para que no te pierdas ninguno de los rincones más mágicos de la ciudad te recomendamos seis visitas esenciales en Tarragona.

Circo romano
El circo era el edifico destinado a las carreras de caballos y carros. Tenía una forma alargada con unos 325 metros de largo y hasta unos 115 de ancho, y se calcula que tenía una capacidad de 30.000 espectadores. El circo de Tarragona se construyó en el siglo I y tiene la particularidad de encontrarse dentro de la ciudad, por lo que tiene unas características arquitectónicas especiales. Está considerado uno de los circos mejores conservados de Occidente, a pesar que una parte de su estructura sigue oculta bajo algunos edificios del siglo XIX.

Anfiteatro romano
Edificio de forma oval construido en el siglo II cerca del mar, cuyas gradas se excavaron en la roca. El anfiteatro mide 109,5 x 86,5 metros y tenía capacidad para unos 14.000 espectadores. En su interior se celebraban las luchas de gladiadores con fieras y también las ejecuciones públicas. En el siglo VI se construyó en su interior una basílica visigótica, sobre la cual se levantó la iglesia medieval de Santa María del Miracle.

Casco Antiguo
Coincide con el primer asentamiento romano y está rodeado por la Muralla romana, cuya longitud hacia el siglo III a.C. era de unos 4 km. Sin embargo, en la actualidad sólo se conserva alrededor de 1 km y una puerta adovelada original. El Casco Antiguo, conocido popularmente como “Parte Alta”, es hoy en día una de las zonas más visitadas gracias a la oferta gastronómica y de ocio que ofrece.

La Catedral
Se empezó a construir en la parte más alta de la ciudad en el siglo XII en estilo románico, se siguió en gótico y se consagró en 1331, pero quedó inacabada a causa de la Peste Negra. La fachada, con la gran portalada y el rosetón, es una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad.

Balcó del Mediterrani
Al final de la Rambla Nova se encuentra el Balcó del Mediterrani, a unos 40 metros sobre el mar y con unas vistas privilegiadas del mare Nostrum, el puerto, la playa del Miracle y el anfiteatro. Se dice que tocar la baranda -de hierro y con una forma muy especial- trae suerte, así que son muchos los que se acercan hasta el Balcó para “tocar hierro”.

Mercado Central de Tarragona
Para comprar productos frescos y de temporada en un ambiente muy típico, hay que visitar los mercados de Tarragona. El más destacado es el Mercado Central, situado a poca distancia de la Rambla Nova, es un importante edificio modernista construido el año 1915, diseñado por el arquitecto Josep Mª Pujol i Barberà.

El Serrallo
Es el barrio típico de pescadores, donde se subasta por la tarde el pescado que se pesca durante todo el día. Se trata de un área pintoresca, con su propia personalidad y con restaurantes con encanto, donde degustar los mejores pescados, mariscos y arroces de Tarragona.

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