Hay expresiones que nos provocan una rabia súbita y feroz, una furia absolutamente desmesurada que emana desde las vísceras y nos hace sentir a la vez despreciables y guays. Diría cualquier blog de autoayuda que es muy probable que esa ojeriza incontrolable sea en realidad una repugnancia enmascarada hacia nosotros mismos, nuestra sombra haciendo toc-toc y pugnando por salir a recordarnos que somos, en síntesis, un asco. En cualquier caso, tanto si abrazamos la psicología ‘new age’ como si somos unos cínicos militantes, es cierto que cada vez que oímos las frases que siguen se apoderan de nosotros unas ganas de matar que no recordábamos desde aquellos tiempos en que salía de la tele aquel nasal “España va bien”.

1- Soy amigo de mis amigos. Hay gente que ama tanto esta expresión, el súmum en materia de frases que no significan nada, que la pone incluso en su perfil de Tinder. Estamos ante personas que desconocen que la mayoría de seres humanos del planeta suele encontrar serias dificultades en ser amigos de sus enemigos, y que si lo que realmente quieren decir cuando aseguran que son amigos de sus amigos es que son personas leales y empáticas probablemente sería muchísimo más acertado que dijesen que son personas leales y empáticas. Alguien que afirma ser amigo de su amigos no suele ir muy sobrado de neuronas y el carisma tampoco será su punto fuerte, pero en el fondo sabemos que estamos siendo injustos al desear matarle porque probablemente es una persona leal y empática, ese amigo excelente con el que poder contar siempre y que tal vez nosotros, jueces implacables del vocabulario ajeno, no vamos a tener en la vida.

2- Sal de tu zona de confort. Esta expresión suele provocar ciertos escalofríos porque tiene que ver con esa nueva profundidad de azúcar, esa peligrosa misterwonderfulizacion del mundo, la tendencia, terrible y autodestructiva, de dar respuestas fáciles a cuestiones complejas. Donde antes estaba Platón, ahora está Mr Wonderful. Donde un nonagenario erudito te hablaba de liquidez y posmodernidad, ahora alguien que ha hecho un par de sesiones con un coach, y que probablemente lo más transgresor que ha hecho en la vida es cambiarse de La Caixa al Santander, te insta con condescendencia a salir de tu zona de confort. Cómo va a imaginar semejante tontolaba que tú lo último que harías sería huir de ese lugar idílico en que el aire es puro y limpio, donde se está calentito en invierno, se come bien y te sientes seguro y protegido. Que tú lo que quieres, lo que llevas toda la vida deseando con todas tus fuerzas, es encontrarlo.

3- Es bien. Es una expresión que vale para todo y que, por suerte, se está quedando desfasada, pese a que en algún momento de 2015 pareció que iba a arrasar. Es bien pasó a convertirse en un sinónimo de “me gusta”, algo que nos lleva a preguntarnos qué tiene de malo afirmar que te gusta algo para tener que pensar en sustituirlo. De repente ya no te gustaba aquella peli, o Brad Pitt o las albóndigas con sepia; de repente todas esas cosas pasaron como por arte de magia a “ser bien”. ¿Qué llevó a muchos a hacer suyo ese “es bien” de aura anglosajona? He aquí la madre del cordero, lo que despierta nuestra furia más primitiva: la gente que dice que algo es bien siente el deseo de diferenciarse de aquellos que dicen que les gusta, una voluntad de sofisticación y exclusividad que, claro, cae mal a rabiar.

4- Por fin juernes. No solo es recomendable no usar la palabra juernes, sino que también es interesante no escribirla en el perfil de Facebook. No a esa foto de cuatro tipos abrazados con la corbata floja y los ojos brillantes a medianoche del jueves con un contundente ¡Eseeeee juerneeeeees! Juernes es Satanás, y tus amigos de Facebook con sentido común van a odiarte profundamente, y van a echar de menos, con nostalgia y también algo de instinto asesino, aquellos tiempos lejanos en que el cielo era azul y tú decías como si no hubiese un mañana “ola k ase”.

5- Tonto no, lo siguiente. ¿Por qué un día gran parte de la población decidió empezar a enfatizar diciendo que las cosas eran algo, no lo siguiente? El concepto “muy” de toda la vida, ese que los guiris confunden con “mucho”, que tan bien nos iba cuando queríamos dar énfasis a cualquier adjetivo del tipo que fuese, se ha convertido ahora en el manido “no, lo siguiente” que puede aplicarse a cualquier concepto, desde bonito a tonto del culo. La pregunta es: ¿por qué?

6- Esto tiene rock’n roll. Se usa mucho en gastronomía, especialmente por parte de aquellos que van de foodies (otra palabreja que da una rabia infinita y que define a los jóvenes urbanitas de clase media interesados en las cosas del comer). A muchos de estos habitantes del complejo mundo de la gastronomía contemporánea, poblado de personajes variopintos generalmente amantes de colgar fotos de platos en Instagram, se les ha dado por decir que los platos tienen rock’n roll. Donde otros hablaban de cocciones, sabores, temperaturas o texturas, ellos hablan de rock’n roll sin saber exactamente bien qué significa pero con la certeza de que queda bien decirlo. Definir cualquier cosa que tenga que ver con la comida según su exceso o defecto de rock’n roll tiene, además, otra ventaja fundamental: te permite ir por la vida luciendo palmito por los restaurantes sin tener la más remota idea sobre nada que tenga que ver con cocinar.

7- Hacer un zasca. Esta expresión, sinónimo del “pegar un corte” de toda la vida, tiene especial éxito entre los adolescentes, y comienza a dar ligera grima cuando la usan sus padres con ciertas ínfulas, entrañables en el fondo, de parecer modernos. Es oír el manido “vaya zasca, chaval” de boca de un tipo de 45 años y pensar, con profunda tristeza, en expresiones maravillosas que desgraciadamente se están perdiendo mientras te planteas para tus adentros en qué momento empezó a torcerse todo. Y es que, ¿cuántos años hace que nadie te dice que se va a echar una siesta que va a temblar la perra? ¿Has oído a alguien que no sea Sabina pronunciar el término cubata en lo que llevamos de siglo XXI? Y lo peor de todo, ¿cuándo fue la última vez que nadie te contesta “venga” al despedirse?

Amigos, llegó la hora de actuar o en breve nos vamos a encontrar respondiendo con suficiencia a una apreciación de nuestro jefe con un contundente “equis de lol”. A las barricadas.

 

1 Comentario en "Siete expresiones que dan mucha rabia"

  1. Gracias Laura, muchas gracias por hacer público algo que, por suerte, pensamos bastantes. Absolutamente de acuerdo con tus palabras.

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