¿Depresión post-vacacional? ¿Tristeza? ¿Ganas de hundir para siempre la cabeza bajo una almohada? ¿De regresar al útero materno? ¿De estampar al de Compras contra la fotocopiadora? Poco se puede hacer contra estos momentos difíciles del año en que uno regresa al trabajo tras un mes de desconexión y tiene que volver a enfrentarse con TODAS ESAS CARAS que había tenido la suerte de olvidar durante un mes. Pero existe esa opción maravillosa consistente en dejar atrás conversaciones sobre lo bien que se come en Peñíscola, enfundarnos los cascos y ponernos a todo trapo, una a una, estas seis canciones.

1- Working Class Hero, de John Lennon

El gran John siempre tenía la palabra perfecta para expresar sentimientos complejos, como demostró en este tema de su primer álbum como solista, un himno que con los años se ha convertido en una crítica al capitalismo y en un retrato fiel de esa sensación de extrañeza que nos invade en ocasiones ante eso que llamamos trabajo. “They hate you if you’re clever and they dispise a fool”, dice John, que alerta de los efectos anestesiantes de ciertas tentaciones perversas del sistema (“keep you doped with religion and sex and TV”). Y no sabes si amas más la seriedad proletaria de John o si tal vez en estos momentos complicados te irían mejor las paranoias psicotrópicas de Paul. Y te pones a todo trapo Yellow Submarine.

2- Let the River Run, de Carly Simon

Ahora que los ‘millenials abrazan los 80 mientras quienes en su día lucimos pantalones tobilleros nos llevamos las manos a la cabeza, es un buen momento para recuperar a Carly Simon, aquel glorioso flequillo, revisitar Armas de mujer, reflexionar sobre el siempre complejo juego de equilibrios entre mujer, trabajo y maternidad y encerrarnos en el lavabo del curro a tararear a voz en grito “Leeeeeet the river run…”. Simon asegura que para este temazo que se llevó todos los premios posibles en el año de su lanzamiento, 1988 –Oscar incluído– se inspiró en la poesía de Walt Whitman y que, con él, pretendía crear un himno a Nueva York como una jungla urbana. La chica del Bronx tiene ahora 71 años y, al escuchar esta canción, te preguntarás qué ha sido de ella. Y desearás llegar a casa para reunirte de nuevo con Sigourney y meterte por la vena todos los Alien.

3- El arriero, de Atahualpa Yupanqui

El placer que provoca decir sin parar Atahualpa Yupanqui va a hacer más llevadero, sin duda, el momento de volver al tajo. Y es que pronunciar Atahualpa Yupanqui provoca un subidón inmediato de serotonina, que se verá reforzado cuando escuchemos atentamente la letra de esta hermosa canción –versionada, en su día, por otro argentino, Andrés Calamaro– que habla de los infortunios de los arrieros, un colectivo que, sin duda alguna, llevaba una vida mucho más miserable que la nuestra. La letra es pura poesía de principio a fin, y también pura melancolía, pues explica la tristeza de esos hombres que recorrían centenares de kilómetros con el ganado, con sus miserias a cuestas en la soledad del camino. “Las penas y las vaquitas se van por la misma senda, las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”, tararearás mientras te repites incesantemente para tus adentros Atahualpa Yupanqui, Atahualpa Yupanqui

4- Back on the chain gang, de Pretenders

De nuevo vas a regresar a los 80 para ponerte este tema que compuso Chrissie Hynde en 1982, en un momento especialmente complicado de su vida: embarazada de tres meses, se entera de la muerte por sobredosis del guitarrista de Pretenders, James Honeyman-Scott, justamente dos días después de haber echado al bajista de la banda por abuso de drogas. Este tema buenrollero hasta la médula, de melodía pegadiza –que años más tarde George Harrison denunció por plagio– habla, en realidad, de cosas terribles con la misma ligereza con que Chrissie te recuerda, chulilla, que mejor no la malinterpretes en Don’t Get Be Wrong. “Now we’re back in the fight”, dice con su voz grave, arrebatadora, ligeramente ronca. Y vaya si ha demostrado su capacidad para sobrevivir en las trincheras: Pretenders siguen vivos, tras mil cambios de integrantes, y ella continúa al frente, despuntando como activista en diversas causas.

5- Money, de Pink Floyd

Del ochenterismo exacerbado de Pretenders retrocedemos una década para recuperar el precioso The Dark Side of the Moon, escucharlo entero, admitir que nuestros padres oían cosas que molaban  y que este tema con un imponente solazo de guitarra no apto para todos los aparatos digestivos sigue más vivo que nunca. Compuesto en 1973, esta canción de Roger Waters sobre la capacidad del dinero para corromper al género humano parece dar la bienvenida con cinismo, a ritmo de blues, a una nueva era de capitalismo salvaje que ya se intuía entonces, a principios de los 70, una vez muerto y enterrado el sueño del 68.

6- First World Problem, de Unknown Mortal Orchestra

Cerramos la playlist con este tema de los neozelandeses Unknown Mortal Orchestra, una canción que nos habla de esas personas que tienen todas sus necesidades cubiertas, absolutamente todo lo que pueden desear (¡incluso un trabajo!) y sin embargo son profundamente desgraciadas e incapaces de construir relaciones sanas y estables. Ponte una y otra vez este hit que te hará bailar entre las mesas mientras reflexionas sobre tus insignificantes problemas primermundistas, una canción recién publicada tras el éxito del fantástico Multi-Love, un festival de pop-rock-funk-psicodelia que tiene su obra maestra en el precioso tema del mismo nombre. Multi-Love es uno de esos temazos redondos, exquisitamente producido, que nos habla, en este caso, sobre algo que no tiene nada que ver con el trabajo: el poliamor. ¿Y si va a ser esa la solución a todos nuestros problemas? Advertencia: te la vas a poner en bucle.

 

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