Hay muchas maneras de afrontar la visita a un restaurante, aunque la inmensa mayoría de la gente va a divertirse. A aprender, pocos, muy pocos. Acaso algún chef que va a tomar nota de lo que hace la competencia y algún gourmet con inquietudes, pero poco más. Pues bien, en Dos Pebrots te divertirás mucho, muchísimo, y aprenderás tanto o más sobre la historia de la cocina mediterránea casi sin querer. Solo zampando.

Te lo pasarás teta, literalmente, comiéndole los pezones a una cerda (panceta Maldonado confitada) y sabiendo que los romanos ya los cocinaban (hay menciones en el recetario en latín ‘De re coquinaria’ y los historiadores datan en el 27 a.C. la primera mención al plato). Esas ubres vienen presentadas sobre la figura de una cerda puesta boca arriba en la mesa y acompañadas de caldo de jamón. El plato del año en Barcelona, sin duda.

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Descubrirás que el xarab son frutas maceradas en hierbas y licores que en los países árabes se ofrecen como bienvenida a los invitados, sabrás que el garum es una salsa de pescado con vísceras fermentadas tan deliciosa que cuesta entender por qué se dejó de hacer, irás a buscar los pasajes de El Quijote donde aparece el salpicón de carne (rabo de vaca y cebolla)…

Y así un plato tras otro. Griegos, egipcios, romanos, fenicios, persas… La historia en la que escarban para traer platos de entonces a este local del Raval es infinita.

Historia y diversión. Al llegar o al irte, cuando vayas al lavabo escucharás los monólogos de Pepe Rubianes, historia del humor moderno al que seguro que le habría encantado comerle los pezones a la cerda.

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.