Nos hemos acercado al flamante Xibarri y allí hemos descubierto un universo moderno y acogedor, con una propuesta gastronómica que contrasta con el interiorismo ‘cool’: la carta está compuesta por platos que bien podría haber preparado tu abuelita. Estos son los motivos que se nos ocurren para ir (y repetir) en este local:

  • Aquí nos sentimos como en casa… o mejor. El interiorismo de este café-bar-restaurante es lo más. Paredes turquesas, sofás cómodos, muebles de madera y lámparas art-deco que confieren a este espacio una iluminación tranquila y calurosa. Sentaos en una mesa de este local de inspiración cosmopolita, comed, tomaos un cóctel, un café o lo que haga falta y relajaos, relajaos…
  • Xibarri cuenta con un patio-jardín interior con abundante luz y vegetación, que lo convierte en una zona de relax o bien de trabajo ideal porque aquí, protegido del ajetreo de la ciudad, cualquiera se olvida de que está en pleno corazón de Barcelona.
  • La carta es una oda a lo que es Barcelona: respeto por la tradición (con recetas de siempre de la gastronomía catalana y productos de proximidad) y apertura a la modernidad, con técnicas actualizadas y alguna que otra huella internacional. Hay, por ejemplo, alubias del ganxet, merluza rebozada, calamares encebollados, coca de cebolla con anchoas, ensalada de alubias y bacalao, garbanzos con chorizo, macarrones… Los postres también son una oda al la gastronomía local con un pijama puesto al día, requesón con miel, crema catalana o el muy de moda pan con chocolate, aceite y sal.
  • El fin de semana hacen un magnífico buffet libre a la hora del brunch (de 11 a 15  horas), con una gran variedad de embutidos, quesos, bollería, cereales, zumos, huevos, frutas y ensaladas frescas. Este momento perfecto se zanja con un mimosa, el cóctel típico para cerrar esta comida.
  • El mimosa no es el único cóctel de la casa, que cuenta con una carta de combinados cuya creación y diseño vienen a cargo del maestro Carles Bonnin y varían según la temporada. Ya es mítico el Spritz Aperol, que se prepara con ginger beer; el Pink of North, a base de ron; o el margarita de la casa, donde se mezclan mezcal, hierba limón y frutos tropicales.
  • Además del restaurante y la terraza interior situados en la planta baja del hotel Yurbban, se puede acceder a una magnífica terraza de la azotea (con piscina y tumbonas incluidas). Allí, con la ciudad y su color a mar y sol a nuestros pies, podemos olvidarnos de la realidad por unas horas tomando un chute de vitamina D. Este espacio ya se postula como la gran promesa de las noches de verano para tomar una copa de vino a la fresca contemplando el atardecer sobre Barcelona. ¡De postal!
  • Está en la calle Trafalgar, que apunta a convertirse en la próxima zona para modernos de Barcelona, tras el paso de la ola ‘cool’ por el Born, el Raval, Sant Antoni o Poble Sec. Así quedaréis como precursores antes de la invasión masiva de tribus urbanas trendys.
  • El equipo de este local es particularmente atento y agradable. Y tratan al comensal con cercanía pero un punto de irreverencia que sienta bien, que destensa el ambiente y nos hace entender que aquí no nos tomamos en serio. Estamos para disfrutar de la vida.
  • Y… ¡música en vivo!Una de las apuestas de Xibarri es la de tener bandas y dj’s para amenizar las noches del fin de semana. Entre los varios estilos que suenan, hay desde el funk, soul y disco hasta el boogaloo y el swing jazz.

Xibarri

Carrer de Trafalgar, 30, Barcelona

Cada día, de 07 a 01 horas.

http://yurbban.com/es/gastronomia#xibarri

 

Precio medio: 25-35 €

Menú de mediodía: 15,50 €

Desayuno y brunch: 14 €

 

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.