Björk Digital ya está abierta al público en el CCCB de Barcelona (y permanecerá expuesta hasta el 24 de septiembre). Una muestra que -como su comisaria, la propia artista– es única y se aleja de lo comúnmente aceptado como “normal”.

Y, ¿qué es lo que hace a esta exposición tan interesante? Aquí tienes 10 razones para terminar de autoconvencerte y no faltar a esta exclusiva cita en nuestro país, producida en asociación con el Festival Sónar.

 

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  1. No es una exposición al uso. Quítate de la cabeza la idea de pararte delante de un cuadro o pantalla y prepárate para formar parte activa durante todo el recorrido.
  2. Björk no solo nos abre la puerta a su particular mundo, también nos conduce a conocer y probar la última tecnología. Si tenías curiosidad por probar unas gafas de realidad virtual, esta es tu ocasión.
  3. El recorrido está divido en seis salas en las que se muestra a una Björk totalmente distinta a la anterior. Una Björk emotiva, vulnerable, frágil, que quiere conectar con el espectador para transmitirle el dolor que le provocó su divorcio y que le llevó a crear su último disco Vulnicura (2015).
  4. Como curiosidad decir que cada una de las salas recibe el nombre de una canción de este álbum: Black Lake, Stonemilker, Mouthmantra, NotGet, Quicksand y Family.
  5. La creatividad visual no deja indiferente a nadie. Todas las piezas audiovisuales han contado con la colaboración de artistas de la talla de Michel Gondry, Alexander McQueen, Andrew Thomas Huang o Nick Night, entre muchos otros.
  6. El trasfondo sensorial de la muestra converge de forma sorprendente con la potente carga emocional de todas y cada una de las actuaciones de Björk. Y esto facilita que, aunque no entiendas la letra de las canciones, te conmuevas e interpretes cómo afectó el divorcio a su vida.
  7. Nada más empezar con Black Lake, videoclip creado por encargo por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la artista descarga toda su artillería con impactantes panorámicas de las montañas de Islandia y un sistema sonoro creado expresamente para su proyección. Date un paseo por la sala e intenta identificar los cambios sonoros. Es algo incomparable en todos los sentidos.
  8. Para garantizar una experiencia satisfactoria en todas y cada una de las salas, el acceso está limitado a grupos reducidos de máximo 25 personas. Las entradas se pueden comprar por Internet o en las mismas taquillas del CCCB.
  9. Pero la cosa no va solo de realidad virtual. En la última parte de la exposición se ha creado un espacio pedagógico e interactivo con tablets que te permiten interactuar con los instrumentos que se crearon para el álbum Biophilia (2012).
  10. Al ser una exposición inmersiva, es imposible que dos personas la vivan de la misma manera, así que plantéate ir a una terraza cerquita a beber un buen vino porque tus amigos y tú vais a tener muchísimo de lo que hablar al salir.

Da igual si eres un fan incondicional de Björk o si, por el contrario, no conoces nada en absoluto de su obra, aquí todos vienen para conocer en primera persona a la Björk real, la que ha sufrido como muchas otras personas las consecuencias de una ruptura amorosa y que recurre a las últimas tendencias tecnológicas y audiovisuales para conectar con la gente, independientemente de si le gusta o no su obra musical.

 

 

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Periodista en proceso de formación, amante de la cultura y los viajes