Chile se ha convertido en el octavo productor de vino en el mundo y en el cuarto mayor exportador tras Francia, Italia y España. Si bien su tradición vinícola es larga, la entrada en los años 80 de empresas internacionales como Miguel Torres fue determinante a la hora de impulsar sus vinos y darlos a conocer al mundo entero. Hoy, los chilenos se sitúan alto en cualquier ranking de vinos que se precie. Pero, ¿por qué son están tan bien valorados?

El país sudamericano tiene unas características únicas que lo hacen perfecto a la hora de elaborar buen vino. Largo y estrecho, Chile está “encerrado” entre el desierto de Atacama al norte, la Patagonia al sur, los Andes al este y el Pacífico al oeste, por lo que está bien blindado ante cualquier plaga. Al abarcar 4.300 kilómetros de longitud, su variedad de climatología y de terruños es amplísima. Una de las áreas más apreciadas enológicamente hablando es la central, de clima mediterráneo y estaciones bien diferenciadas. Claro que si la misma variedad de uva la cultivamos en la zona central o cerca de la Patagonia, el resultado final va a ser interesantísimo.

Las variedades francesas Cabernet Sauvignon y Merlot cultivadas en Chile gozan de una extraordinaria calidad. También la Syrah. Pero si hay una variedad que verdaderamente se asocia a este país es la Carménère. Este tipo de uva se perdió cuando la filoxera asoló las cepas francesas y fue descubierta por casualidad en Chile a principios de los 90. Se cultivaba, sin saberlo, como si fuera Merlot. Hoy es su uva más icónica.

Miguel Torres Chile pronto cumplirá los 40 años de vida. Movido por las ganas de explorar nuevos mundos vitivinícolas, Miguel Torres llegó en 1979 al Valle de Curicó. Fue la primera compañía extranjera del sector en apostar por este país y su primera etiqueta fue Santa Digna. A lo largo de todo este tiempo, además de aportar su expertise, se ha empeñado en rescatar variedades tradicionales chilenas prácticamente olvidadas, como la cepa país, carignan y moscatel. A raíz de ese trabajo nacen vinos como Cordillera Carignan, Estelado Rosé, Reserva de Pueblo y Días de Verano. 

Por muy apreciadas que sean las variedades francesas, en Torres Chile tienen claro que el valor diferencial del país reside en sus uvas ancestrales y en la elaboración de vino Premium (Chile es famoso por sus precios competitivos). ¿Sus otras señas de identidad? El cultivo sostenible -sus viñedos son cien por cien orgánicos-, la innovación y la responsabilidad social. 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.

Le gustan más las tendencias que a Kate Moss.