Si te piden que enumeres denominaciones de origen españolas, la del Penedès siempre aparecerá entre las primeras que digas. ¿Por qué? Pues porque es una referencia en el mundo vinícola. Eso lo sabes. Pero quizá no tengas muy claro por qué ha conseguido este estatus. Se lo hemos preguntado al director de la DO Penedès, Francesc Olivella, y nos ha dado estas razones.

La historia

En el Penedès ya se cultivaba la viña hace 2.700 años, de modo que es el lugar de España con más historia vitivinícola. “Obviamente, no se hacen los mismos vinos que siglos atrás, pero la implicación del territorio se mantiene porque viene de muy lejos y está muy presente en nuestra cultura”, explica Olivella.

La variedad de subsuelos y climas

El territorio del Penedès ocupa unas 27.000 hectáreas. Es tan grande que se hizo un mapa a finales del 2017 en el que se perfilaban 10 subzonas: macizo del Garraf, montañas d’Ordal, Alts d’Ancosa… “Siempre se elaboran vinos de alta calidad, pero muy diferenciados porque el clima, claramente mediterráneo, y el subsuelo varían; no tiene nada que ver el fruto de una viña de El Vendrell con el de una de Sitges”, ilustra. 

La variedad de uvas

En la DO Penedès hay uvas autóctonas y foráneas. Entre las primeras, hay que citar ejemplos emblemáticos como las blancas macabeu, parellada y xarel·lo, y las tintas cariñena, tempranillo y sumoll tinto. Entre las segundas, importadas en los años 60 del siglo pasado, la cabernet sauvingon, la merlot y la syrah. “Entonces -recuerda Olivella- se incorporaron para mejorar los vinos pero se han asentado muy bien y han adoptado una personalidad muy diferente a las mismas variedades plantadas en otros lugares del mundo, aportando además prestigio”.

Apuesta ecológica

Los bodegueros de la DO Penedès están muy concienciados sobre la importancia de la sostenibilidad ambiental. Es una clave que enorgullece al director de la denominación de origen: “Por eso hay muchos ya que trabajan con parámetros ecológicos y biodinámicos, evitando añadir productos químicos a la viña, que reducen o suprimen la cantidad de sulfurosos a los vinos, que se esfuerzan en reducir  emisiones de dióxido de carbono en todo el proceso… Y, además, que mantienen la calidad del vino que producen”.

Unas condiciones exigentes

Lucir la etiqueta de la DO Penedès no es tarea fácil, ya que el nivel de exigencia requerido es alto. Lo recuerda Olivella a grandes trazos: “Por cada hectárea no se pueden recoger más de 9.000 kilos de uva tinta y 12.000 de blanca; al prensar la uva tinta solo se pueden extraer 70 litros (66 en el caso de la blanca) para descartar la parte final, con más vegetales; y el vino resultante debe superar una analítica muy completa y conseguir que un comité de cata le dé un mínimo de 65 puntos sobre 100”.

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