No hace falta viajar hasta Nepal para escalar montañas desafiantes, ni a Madagascar para encontrar la fauna más diversa. De hecho, ¡ni siquiera tienes que salir del país! Aquí́ te contamos por qué merece la pena visitar estos 5 parques nacionales.

Parque Nacional del Teide, Tenerife

¿Recuerdas el billete verde de mil pesetas? Pues en el reverso había un grabado del Teide. Se ve mucho más espectacular en persona. Además, si aceptas el reto de subir al pico más elevado, podrás presumir de haber alcanzado la cima más alta de España. En tu expedición al impresionante Teide, una parada casi obligatoria es Santa Cruz de Tenerife.

El clima de las islas te permite disfrutar de la costa durante casi todo el año. Si tu viaje es en período estival, déjate seducir por la arena desértica de la Playa de las Teresitas. La que antaño fue una cala de piedra volcánica, es hoy el refugio más concurrido de los veraneantes. ¡Y sus palmeras en la arena no dejan indiferente a nadie!

Si lo tuyo es la arquitectura, el Auditorio de Tenerife es una estampa que ha dado la vuelta al mundo. Si quieres disfrutar de alguno de sus espectáculos, reserva previamente para evitar sorpresas.

Y finalmente, una excursión a Candelaria te permitirá admirar la Basílica de Nuestra Señora. El primer templo mariano de las islas combina espiritualidad y contacto con la naturaleza.

España

 

Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, La Palma

Continuamos en las magníficas Canarias, pero saltando de Tenerife a La Palma. Esta es una pequeña joya paisajística y en ella, además, se alza el Roque de los Muchachos: un lugar de vistas tan privilegiadas que se ha construido allí uno de los observatorios astronómicos más importantes del mundo. Y es tan recomendable visitarlo de día como de noche, solo que para lo primero tendrás que llevar bastante crema de sol y, para lo segundo, un abrigo calentito, porque refresca mucho (no deja de estar a más de 2.000 metros de altura).

Aunque se encuentra en el extremo este de la isla, la opción más recomendada para alojarte es Santa Cruz de la Palma. Sus calles empedradas y sus edificios centenarios le dan al municipio un aire de nostalgia y tiempo detenido, donde sentirás que te teletransportas a otra época.

En el Museo Naval de la ciudad se encuentra una réplica de Santa María, la carabela con la que Cristóbal Colón alcanzó América.

Y para los paladares inquietos, no puedes abandonar la isla sin probar las famosísimas papas arrugadas con mojo o la ropa vieja canaria.

españa

 

Parque Nacional de los Picos de Europa

El parque nacional de los Picos de Europa fue el primer espacio protegido de España, aunque en una superficie mucho menor de la que lo compone

actualmente. Es una zona perfecta para disfrutar de la naturaleza, la fauna del entorno y, según la época del año, la nieve. Pero no todo son árboles, lagos, piedras y hierba. Para disfrutar de la rica y abundante comida local, basta con acercarse a localidades como Covadonga, muy famosa además por su Santina, situada en una cueva que nadie debe dejar de visitar.

Si eres un amante del ciclismo, en Covadonga puedes darte un paseo por su famosísima subida a los Lagos de Covadonga. Desde 1983 es una de las etapas de la Vuelta Ciclista a España más emblemáticas, por su dureza y la belleza del paisaje. Y al margen de la competición, es una ruta cicloturista muy concurrida.

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Parque Nacional de las Islas Atlánticas, Galicia

Un parque nacional imprescindible del norte de España es el de las Islas Atlánticas de Galicia, entre las que se encuentran lasOns y las Cíes. Ahí te sentirás como si te hubieras perdido en una isla paradisíaca, con aguas prístinas, arenas suaves y blancas, y muchos pececillos nadando entre tus pies.

A tiro de piedra del parque, ya en la península, se encuentra Sanjenjo. Para acceder a las Ons y a las Cíes es uno de los puntos de partida más recomendados y, seguramente, uno de los lugares más interesantes de la zona.

Además, la villa marinera de Portonovo se ha convertido en un destino de referencia. Si tu viaje es en agosto, puedes hacerlo coincidir con las fiestas patronales de la zona en honor a San Ginés y San Roque y disfrutar del famoso encuentro de la sardina a los pies de los muelles.

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Parque Nacional de Monfragüe, Cáceres

El parque nacional de Monfragüe sorprende a todo caminante que se aventura a visitarlo, sobre todo a los amantes de los animales. Si te gusta observar grandes aves rapaces en su entorno natural, debes saber que esta zona protegida alberga buitres, águilas, cigüeñas, búhos… Solo necesitas paciencia y unos buenos prismáticos. Pero la diversidad extremeña no se queda en las aves. También es posible toparse con gatos monteses, zorros, venados, reptiles y un largo etcétera.

Los amantes de las construcciones antiguas pueden acercarse hasta el castillo de Monfragüe, desde donde las vistas del parque nacional los dejarán sin aliento. El hecho añadido de que la fortaleza esté en ruinas y más o menos recuperada por la naturaleza, da un toque místico a la zona.

Al noroeste del parque se encuentra la localidad de Plasencia, un reducto de origen medieval que conserva un encanto único, que le ha valido a su conjunto histórico para ser catalogado como bien de interés cultural. La ciudad conserva gran parte de su antigua muralla, que rodea el centro coronada por un sinfín de puertas y pórticos. Aunque parte de la construcción ha sido progresivamente derribada, el conjunto sigue en pie después de 800 años. No dejes de visitar su imponente Catedral, muy característica por estar formada por dos edificios solapados cuya construcción se distancia hasta 300 años.

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Paraje Natural de la Sierra de Tramuntana, Mallorca

La Sierra de Tramuntana se ha convertido en un referente natural de un valor incalculable. La UNESCO reconoció al parque como Patrimonio de la Humanidad y comprende tanto la sierra terrestre como una enorme área marina. Naturaleza y conservación se dan la mano en la zona norte de la isla, creando un aspecto de alta montaña que contrasta mucho con la zona costera y de playa del sur.

La acampada es una de las actividades por excelencia en el parque, donde disfrutar de un sinfín de actividades al aire libre. Si apuestas por un alojamiento más cómodo, acércate a Inca, una de las poblaciones con más solera de la isla.

Además, si quieres seguir explorando los parajes naturales que alberga, piérdete entre las numerosas cuevas que conforman su macizo montañoso. La historia aquí comenzó a dejar su huella ya durante la época de dominación árabe, que fueron los primeros en perforar las montañas como sistema de riego. ¡Todo un espectáculo!

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.