Enólogas prodigiosas, sumilleres de prestigio. Periodistas y blogueras [muy] expertas. Empresarias con buen olfato. Las mujeres cobran el protagonismo que merecen en esto del vino y en VinoVidaVici lo celebramos. Aleluya y bravo.

Paladares nuevos que reorientan el devenir de un sector tradicionalista y sí, hasta la fecha, pelín machito.

Pero… ¿beben igual ellas y ellos? ¿perciben los sabores del mismo modo? ¿si? ¿no? ¿cuestión cultural? ¿cuestión de paladar? ¿ciencia o sensibilidad? ¿podemos dar por muertos algunos mitos?

Planteamos la cuestión a diversas mujeres dedicadas en cuerpo, alma y paladar al mundo del vino para intentar dar con una respuesta, si la hay.

Desde un punto de vista médico, la Dra. Ma. Luisa de la Puente expresa sus dudas sobre las diferencias en lo organoléptico entre hombres y mujeres, pero deja una puerta abierta a esa posibilidad: “No creo que se puedan explicar diferencias importantes fisiológicamente. El gusto se ve afectado más por otros factores como el tabaco o la edad. El sexo no parece ser en principio una variable que de por sí tenga influencia. Ahora bien, el gusto, como los demás sentidos, se construye entre la recepción local (las papilas gustativas) y el sistema nervioso central, y hombres y mujeres tenemos en general una percepción de las cosas y de los acontecimientos diferente. ¿Quien dice que no suceda tamo  ién con los sentidos?”.

A la pregunta, ¿qué beben ellas?, Ana Cañete, propietaria de la vinoteca Coupage en Vilafranca del Penedès, lo tiene claro: “Mira, es verdad que en general sirvo más blancos y rosados. Pero te diré una cosa, la que es conocedora o tiene el paladar más formado por la experiencia prefiere la complejidad de los tintos”.

Clara Ántunez, sumiller y dietista-nutricionista avala también la teoría de la experiencia y el contexto por encima del género en la percepción de los sabores, aunque observa algunas diferencias en cómo bebemos, “creo que en general bebemos distinto, una mujer cata y bebe de forma más consciente. Somos más exigentes con la calidad y no la cantidad. Quizás por ser más analíticas, complejas y curiosas. Sea como sea, el conocimiento, el bagaje, no conoce de géneros y acaba con cualquier mito”.

Desde la vertiente enológica, Mireia Torres, responsable de I+D+I de Bodegas Torres y gerente de Jean Leon señala que no cree que haya diferencias entre hombres y mujeres ya que ha conocido a “grandes catadores de ambos sexos”. Lo que considera fundamental para ser un gran catador “es tener una gran sensibilidad, mucha práctica y una gran memoria olfativa”.

Visto lo visto y leído lo leído se podría decir que puede existir una diferencia poco importante de base entre hombres y mujeres y cómo percibimos los sabores que, además, se ve igualada por el bagaje y la experiencia. El conocimiento nos hace iguales.

 

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