Para ser feliz, vamos a estimular las hormonas responsables del bienestar para que se encargan de mandar un mensaje positivo a nuestro cerebro. Y es tan fácil como parece ya que a través de nuestro comportamiento e hábitos de higiene podemos aumentar nuestra propia producción de serotonina (hormona del buen estado de ánimo), endorfina (una especie de morfina natural) y la oxitocina (la del apego y seguridad). Modo de empleo:

Comer con placer

La comida es, para muchos, la mejor manera de alcanzar el nirvana y de lograr sentirse bien por dentro. Siempre y cuando disfrutemos con lo que tenemos en el plato (nos procura felicidad), de los sabores, lo que nos aporta una sensación positiva una vez en nuestro estómago. Además, algunos alimentos como las frutas, verduras, pescados azules y semillas son un gran aporte en vitaminas, nutrientes y serotonina, lo que contribuye a controlar el estrés y cuidar el sistema digestivo aportando un efecto notablemente beneficioso a nuestro cuerpo y cerebro.

 

Mucha novedad

No hace falta forzar los músculos durante horas en el gimnasio. Los expertos aseguran que seis minutos caminando a paso ligero por día permite incrementar un 30% nuestras endorfinas y reducir todas las emociones negativas. Los mimos y abrazos también son un formidable potenciador de oxitocina. En cuanto a la dopamina (hormona de la motivación, el placer, la emoción), se puede despertar saliendo de su zona de confort para explorar territorios desconocidos: emprender una nueva actividad, viajar, leer… Solo tienes que elegir qué novedad va a estimular tu estado de ánimo. ¿Kitesurf, taller de cocina, buceo o la danza de Bollywood?

 

Meditar

Está de moda y hace sentirse bien. Los expertos aseguran que, practicada dos veces a la semana durante ocho semanas, hace bajar el cortisol (hormona del estrés) en la sangre y estimula la producción de endorfinas, serotonina y la oxitocina, que es la hormona de la seguridad emocional y sociabilidad. Un verdadero círculo virtuoso para el cerebro, que disfruta así de los pequeños placeres de la vida cotidiana.

 

Ser madrugadores

A través del nervio óptico, la luz aumenta la serotonina. Tan solo pasando dos horas a plena luz nos sentiremos más en forma y experimentaremos menos hambre, mejor concentración y más memoria. Además, está científicamente probado que los más madrugadores cuentan también con un estado de ánimo mucho más jovial que quienes se levantan más tarde, especialmente si sirve para practicar alguna actividad al aire libre para empezar bien el día (correr, nadar, meditar…).

 

Tener una agenda social

¿Son las personas sociables más feliz? Sin lugar a dudas. Al parecer, solo con echar un vistazo a nuestra agenda social podemos aumentar los niveles de serotonina, la hormona del apego y la seguridad. En esta línea, ¿qué es lo más eficaz? Ir a exposiciones, conciertos, quedar con los amigos… ¿Y eso por qué? Porque tanto la conversación como el arte cosquillean los dos hemisferios cerebrales –tanto el racional como el de las emociones-, lo que nos provoca un verdadero bienestar.

 

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.