León no solo es una de esas ciudades medianas con encanto a raudales, un bonito y siempre animado casco antiguo donde tapear sin fin –con establecimientos de toda la vida y otros de nuevo cuño y vocación cosmopolita–, una catedral espectacular y un movimiento artístico y cultural interesante que tiene como puntal el increíble MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo). Toda la provincia es, en realidad, un rincón del mundo en el que se rinde homenaje al buen comer, a los platos de cuchara consistentes, a los productos del huerto y, sobre todo, a esa liturgia que rodea el mundo de la gastronomía y que, por desgracia, estamos perdiendo en las ajetreadas sociedades contemporáneas. Probablemente el plato leonés más conocido es el archipopular botillo del Bierzo, pero no es el único. Hemos recorrido la provincia en busca de otros platos típicos que hay que anotar en la lista de cosas que comer si la vida nos lleva a León.

 

Botillo

 

Es, como decíamos, el plato más popular, gracias en buena parte al periodista Luis del Olmo, fan declarado de esta receta del Bierzo. El botillo no es más que una pieza de carne ahumada de diversas partes del cerdo (costilla, rabo y huesos poco descarnados), adobada con sal, pimentón, ajo y otras especias. Aunque existen diversas elaboraciones, generalmente se prepara en un cocido, con chorizo, patatas y verdura que se sirven en fuentes, una vez descartado el caldo.

Dónde comerlo. Hay numerosos restaurantes donde comer un botillo sensacional, desde los clásicos a otros contemporáneos, pero nos quedamos con dos, perfectos cada uno en su estilo. Por un lado, la Casa del Botillo (Matadero, 41), ubicada en un paraje de ensueño a tan solo 1 km de Ponferrada, donde podremos degustar una serie de platos típicos del recetario del Bierzo y un botillo sensacional con chorizo, repollo y cachelos. Una opción, si además queremos pernoctar, es reservar habitación (y mesa) en el Parador de Villafranca del Bierzo, un cuatro estrellas con spa y un botillo que quita el hipo, todo ello en un entorno elegante y confortable.

Cocido maragato

Cada zona de España tiene su propio cocido, y uno de los más populares es este plato típico de la zona de la Maragatería, muy habitual en ciudades como Astorga y localidades de alrededores. Es un plato típico campesino, que consta de sopa, berzas, garbanzos y siete carnes. Se sirve en el centro de la mesa en el siguiente orden: primero las carnes del cocido, a continuación las verduras y legumbres y se finaliza con la sopa.

Dónde comerlo. ¿Un buen lugar para comer un cocido maragato? Sin duda, Casa Juan Andrés, ubicada en Castrillo de los Polvazares, un bonito pueblo para pasear tras la comilona. Este local está  ubicado en una antigua casa maragata, donde el chef Juan Andrés Alonso borda un plato que se ha convertido en la seña de identidad del local, que recibe visitantes de toda España en busca del que, dicen, es el mejor cocido maragato de la provincia. El lechazo y el bacalao ajoarriero son también dos must. Por no hablar de sus postres caseros, entre los que destaca un flan sensacional.

 

Cecina 

Atención a este embutido delicioso que tiene en León la IGP (Indicación Geográfica Protegida) Cecina de León. Esta carne de vacuno, que llega a nuestras mesas tras un proceso de salazón, ahumado y secado, es una de las delicatessen patrias, que en los últimos tiempos ha ido ganando adeptos y cuenta incluso con una versión halal. Como la que comercializa Cecinas Nieto, empresa ubicada en Pradorrey, cerca de Astorga, la cual desde hace tiempo elabora diferentes tipos de cecina, un producto típico de la zona que desde hace unos años arrasa fuera de nuestras fronteras (la cecina Premium de Cecinas Nieto incluso se vende en Harrod’s, en Londres). Es una carne fina de vacuno, con un fuerte sabor cárnico y ahumado, persistente pero a su vez sutil, que tiene en su versión halal el sustituto perfecto de los derivados del cerdo para la comunidad musulmana.

Dónde comerla. Un buen lugar para degustar cocina tradicional leonesa, que incluye diversos e interesantísimos platos con cecina de León, es Casa Pepa, en Santa Colomba de Somoza, una casa rural encantadora decorada al estilo tradicional. Un lugar en el que esconderse para huir del mundanal ruido, en el que se cuida hasta el mínimo detalle y nos tratarán tan bien que no querremos salir de allí. Ocupar mesa en su restaurante y disfrutar de su despliegue de cocina tradicional no tiene precio.

Mantecadas

Quien haya visitado Astorga en alguna ocasión se habrá percatado del éxito de sus mantecadas. Estas pequeñas piezas dulces, a medio camino entre las magdalenas y los sobaos, tienen IGP y constan de manteca de vaca, huevos, harina y azúcar. Existe la versión con miel, los populares hojaldres, toda una bomba de relojería capaz de levantar a un muerto. Cuidadito, porque crean adicción. 

Dónde comerlas. Un establecimiento mítico para degustar buenas mantecadas en Astorga es Confitería Velasco (Plaza Eduardo Castro, 1), donde elaboran esta delicatessen desde 1880. Pero atención, amantes del dulce: en este rinconcito de la ciudad tienen también otros dulces que quitan el hipo, desde sus pasteles de San Marcos a las mantecadas de cacao.

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