Las uvas tintas más comunes son también las responsables de que podamos disfrutar de vinos que son auténticos tesoros. Jancis Robinson, autora del libro Experto de vinos en 24 horas, nos cuenta cuáles son y sus principales características.

  • Cabernet sauvignon: está considerada el patrón de oro para los vinos tintos de guarda y es la responsables de los burdeos tintos más famosos, como los Château Lafite y los  Château Latour. Las uvas, muy pequeñas, tienen un color azulado y la piel gruesas. Requiere mucho tiempo para madurar, por lo que plantar esta variedad de uva en una zona fría sería una total pérdida de tiempo y de recursos.
  • Merlot: la segunda de las uvas tintas más comunes forma parte de la misma familia del cabernet sauvignon, pero sus vinos son mucho más suaves y afrutados. Por su período de maduración más corto, se pueden plantar en zonas más frías y por ello su cultivo es más extendido. Normalmente se utiliza esta variedad de uva para aportar carnosidad a la estructura del cabernet sauvignon.
  • Pinot noir: es la uva del borgoña tinto, la preferida en el mundo del vino. Es increíblemente variable, deliciosa y mucho más ligera que el cabernet sauvignon. Suele ser afrutada, a veces algo dulce, co sabor a frambuesa, cereza, violeta, seta o sotobosque otoñal y por su delicadeza ha atraído el interés de productores y consumidores de todo el mundo. Necesita un clima bastante fresco y es la uva más importante de la Champaña, Alsacia, Alemania, Nueva Zelanda y Oregón, aunque se está empezando su cultivo en Canadá y Sudáfrica. 
  • Syrah/shiraz: conocida con el primer nombre en su patria, El Valle del Ródano septentrional, en Australia se conoce como shiraz. A pesar de ser originaria de Francia, al día de hoy su cultivo es bastante más extendido en Australia y en regiones cálidas como el Barossa Valley y el McLaren Vale. Allí se producen vinos ricos, oscuros, densos, dulzones y achocolatados, mientras en el Ródano producen vinos más extraveno, evocador, con notas de pimienta negra y cuero.
  • Tempranillo: es una de las uvas tintas más comunes y, con su aroma a hoja de tabaco, es tal vez la más apreciada en España. De hecho es el ingrediente principal del rioja, del ribera del Duero y de muchos otros tintos. En Portugal también recubre cierta importancia.
  • Nebbiolo: podría considerarse la pinot noir italiana por lo difícil que resulta cultivarla fuera de la zona del Piamonte, en el noroeste de Italia. Su embriagador aroma a alquitrán, humo de madera y rosas, suele combinarse con un color pálido. Su maduración es tardía, así que requiere viñedos con una situación favorable. En los terrenos menos propicios del Piamonte se cultiva la variedad barbera, con notas de guinda, y la dolcetto, más suave y de maduración más temprana.
  • Sangiovese: el cultivo de esta uva en Italia está bastante más extendido que el cultivo de Nebbiolo. Con ella se producen algunos vinos dirigidos al mercado más popular pero, cuando se cultiva con esmero, puede dar vinos con la auténtica esencia de la Toscana. El brunello di Montalcino, del cálido sur de la región, es el vino más ambicioso y longevo que se produce de esta variedad de uva. El chianti clásico, de las colinas más frías del centro de la Toscana, es el más refinado.

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