Que alguien muera en el cine no es raro. Las películas están llenas de muertes de todo tipo, ya sea en batallas, trifulcas o fríos asesinatos. De algunos largometrajes se dice que muere hasta el apuntador. Sin embargo, a veces, el rastro de sangre traspasa la pantalla y se convierte en algo mucho más trágico. Es entonces cuando podemos hablar de películas malditas. Aquí tienes una selección de los títulos que se han ganado un hueco en la leyenda negra de Hollywood por la mala suerte que trajeron a quienes participaron en ellos.

El primero que viene a la mente es Poltergeist, el más famoso. Más que de un film, hay que hablar de una trilogía. Tres obras y cuatro muertes reales. Heather O’Rourke, que dio vida a la niña protagonista, murió con 12 años por una estenosis intestinal. Su hermana mayor en la ficción, Dominique Dunne, fue estrangulada por su ex pareja tras el rodaje de la primera entrega. Julian Beck, el villano de la segunda, perdió la vida por el cáncer y Will Sampson por unas complicaciones tras una operación. Todos en el plazo de seis años.

Antes de la saga de Poltergeist, otras tres películas de terror se ganaron la fama de malditas. Curiosamente, todas relacionadas con el demonio. En El exorcista, el actor Jack MacGowran falleció durante el rodaje por culpa de una gripe y la actriz Vasiliki Maliaros antes del estreno. Además, el abuelo de Linda Blair y el hermano de Max von Sydow también fallecieron. En cuanto a La semilla del diablo, el compositor del film falleció durante el rodaje y Sharon Tate, la mujer del director Roman Polanski, fue asesinada por miembros de una secta satánica meses después. También falleció un productor por envenenamiento urémico.

El caso de La profecía es el ejemplo de un cúmulo de coincidencias extrañas y a veces dramáticas. Dos aviones en los que iban Gregory Peck y un productor fueron alcanzados por sendos rayos sin consecuencias. El equipo del rodaje cambió de avión en el último momento y éste se estrelló. Un cuidador de animales salvajes que trabajó en el film murió tras sufrir el ataque de un león. El restaurante al que solía acudir Gregory Peck fue atacado por el IRA. Por último, lo más espeluznante. La mujer de John Richardson, el encargado de los efectos especiales, falleció decapitada en un accidente de coche a 66,6 (número del diablo) kilómetros de la ciudad holandesa de Ommen. El título en inglés de la película es The Omen.

No hace falta que una película sea de terror para estar maldita. Los tres intérpretes principales de Rebelde sin causa y un secundario fallecieron antes de los 45 años y ninguno de muerte natural. James Dean perdió la vida un mes antes del estreno en un accidente de coche. Nick Adams murió por una sobredosis, Sal Mineo fue apuñalado en un callejón y Natalie Wood murió ahogada en extrañas circunstancias tras caerse del yate en el que estaba.

Sin embargo, la mayor maldición cayó sobre quienes rodaron El conquistador de Mongolia. Pero no una maldición sobrenatural sino terrenal. La película se rodó en el desierto de Nevada cerca de un lugar donde Estados Unidos realizaba pruebas nucleares. 220 personas participaron en el rodaje en 1956. 25 años después, 91 habían desarrollado algún tipo de cáncer y 46 habían muerto por culpa de esa enfermedad.

Entre los fallecidos están los actores principales John Wayne y Susan Hayward, el director Dick Powell y los actores secundarios Agnes Moorehead y Pedro Armendáriz. Éste último se suicidó cuando le diagnosticaron cáncer con metástasis. Un récord dramático de muertes para la película más maldita de Hollywood.

 

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Sobre nosotros.

Periodista todoterreno amante del deporte, el cine y las series de televisión. Bastante friki. Estoy escribiendo una novela y disfruto al máximo de la vida con una sonrisa en la cara.