Hay muchos más, pero estos ocho mitos sobre el amor que nos han acompañado desde hace siglos crean una imagen distorsionada  que, no nos engañemos, no beneficia a nadie. Por desgracia, algunos de ellos siguen más vivos que nunca y empieza a ser ya una obligación, en palabras del psicólogo y sexólogo Alberto Álamo, de Psiko.es, “poner en cuestión determinadas creencias que día a día son reforzadas por películas, cómics o series de televisión”. Pues empecemos ahora mismo. ¡Feliz San Valentín!

El amor puede con todo

“Pues no, el amor no puede con todo”, señala Álamo sobre el que para él es, sin duda, uno de los mantras más dañinos del que nos han convencido desde niños. “Es una afirmación muy peligrosa, ya que justifica cualquier conducta”: como el amor puede con todo, no importan las dificultades a las que se le someta. Y el amor, señala el psicólogo, en ningún caso debería plantearse como un escenario de arenas movedizas en el que estar siempre con los ojos bien abiertos, sino todo lo contrario.

El mito de la media naranja

Hay que culpar a Aristófanes, quien en El banquete, de Platón, habla de que somos seres incompletos y da lugar a la creación del más famoso de los mitos sobre el amor: el mito de la media naranja. “Probablemente Aristófanes no se refiriese a que no estamos completos si no encontramos a aquel que nos complementa, pero lo cierto es que el mito ha perdurado hasta tal punto que es la piedra angular sobre la que se sostiene la pareja tal y como la entendemos en la actualidad”, asegura Álamo, quien lamenta que este mito no deje espacio a opciones como el poliamor, por ejemplo, “una opción igual de funcional para todos aquellos que tengan recursos emocionales para gestionarlo”. 

No se puede vivir sin amor

Una nueva falacia que solteros y solteras lamentan escuchar a diario. “La presión social de tener que encontrar a alguien resulta insoportable especialmente para las mujeres, que tienen que escuchar mucho más a menudo aquello de ‘ya llegará’”.  Álamo lamenta la “capa machista” que tienen estos discursos, a menudo emitidos de forma inocente, en que se considera la soltería como una especie de tara, especialmente para la mujer, “a la que se insta a encontrar a alguien con rapidez mientras siga siendo atractiva, ya que la permisividad con el deterioro físico sigue siendo todavía a día de hoy mucho más alta con los hombres”. 

 

La exclusividad es fundamental para una relación

Falso. “Es uno de los mitos más difíciles de romper, que además genera mucho malestar en muchas personas, las cuales se sienten incluso culpables por desear a terceras personas cuando están enamoradas”, explica el psicólogo. Para él, “el deseo tiene un componente de irracionalidad y de promiscuidad y, por desgracia, no nos podemos hacer cargo de él. El deseo va por libre y no podemos controlarlo, lo que sí podemos controlar es la conducta”, señala.

 

Los polos opuestos se atraen

Aquí  Álamo matiza. “Puede que se atraigan, lo que sería extraño es que lograsen establecer una relación de pareja sólida si no tienen intereses en común, pues raramente la convivencia será manejable”. Esta idea enlaza con la de que el amor todo lo puede, y que dos personas diferentes, con diferentes necesidades, intereses y visiones del mundo pueden llegar a encajar gracias a una fuerza sobrenatural llamada amor. La respuesta solo es una: no.

 

Los celos son una prueba de amor

No, no y no. Y, según Álamo, quien trabaja a menudo en institutos, las nuevas generaciones son más celosas que nunca, y a su vez más permisivas con los celos de la pareja. “Los celos no son una prueba de amor en ningún caso, y hoy en día estamos justificando de forma muy peligrosa cualquier conducta celosa si se halla bajo el paraguas del amor”, señala Álamo. 

 

El amor tiene que culminar en la familia

Otro mito. Ni tiene que acabar en el matrimonio ni las parejas tienen por qué vivir juntas porque es el único camino que permite el amor. Desde el living apart together hasta el número creciente de parejas que optan por no tener hijos son opciones que cada vez cobran más fuerza, aunque tienen que luchar contra el mito, aún indestructible, de la familia nuclear como culminación de aquello que entendemos como amor. 

 

En el amor se sufre

El último de los mitos sobre el amor: “todavía pervive aquello de que quien más te quiere te hará llorar, y no. Quien más te quiere va a cuidarte y protegerte, y te apoyará en los momentos difíciles”, explica el psicólogo, que insiste en la necesidad de una mayor educación afectivo-sexual desde la infancia, lo que comienza, para empezar, por derribar uno a uno todos estos mitos. “Si las personas tuviesen la oportunidad de construir bien sus relaciones desde pequeños seguramente en la edad adulta tendrían muchos menos problemas y no acudirían a nuestra consulta”. Y concluye: “hay pelis de superhéroes en las que podemos ver uno a uno todos estos mitos sobre el amor romántico”. 

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