Defensores acérrimos o detractores a ultranza, la xarel·lo pasa por generar mucha controversia respecto a su potencial para elaborar grandes vinos.

Nos acercamos a la variedad que define al Penedès para conocerla mejor, analizar su estatus en el panorama vinícola actual y comprender las causas que hacen de ella una total incomprendida. Para ello, nada mejor que una relajada charla con Ton Colet, sommelier de la Taverna del Vinseum en Vilafranca del Penedès, capital de la comarca.

“Es una variedad difícil, necesita ser trabajada como una tinta. Lo exige todo del viticultor y del enólogo”. Ton abre así fuego y apunta alto. Lo tiene claro, respeto máximo por la variedad.

Xarel.lo: su fruto, sus vinos:

“La xarel·lo nace y crece en El Penedès, donde se pueden diferenciar varias zonas con características propias. Así, en la zona central, la producción de la variedad está orientada al sector del cava y, en menor medida, a la elaboración de vinos jóvenes.

En El Penedès inferior, el que asoma a la costa, la variedad pasa por ser casi residual, aunque se logran algunos vinos con un punto de salinidad interesante.

Es en El Penedès superior donde la xarel·lo ofrece lo mejor de sí. En terrenos elevados, secos y de suelos calcáreos, la variedad adquiere un mayor grado y acidez, lo que la convierte en muy apta para largas crianzas.

Los vinos se muestran tímidos en nariz, de intensidad media, respiran fruta blanca, manzana y pera, con notas anisadas, herbáceas, propias del bosque mediterráneo. En boca son frescos, de una excelente acidez.

En las crianzas, debido a su poca intensidad aromática, la variedad se beneficia de maderas como el castaño, menos invasivas que el roble”.

En cierto modo ninguneada, la variedad parece ser solo profeta en su tierra. Es pasmoso como se ignora en grandes tratados sobre vinos y variedades. Parece que no pinta mucho en el panorama vinícola, más allá del sempiterno cava.

“Es cierto, pero personalmente creo mucho en ella, aunque hemos errado el tiro. Es una variedad con muy poca intensidad aromática y nos hemos empeñado en elaborar vinos jóvenes, que necesitan de la adición de garnachas y otras variedades para sofisticarlos…”.

Un error de foco. El futuro de la variedad pasa entonces por ignorar las tendencias que piden pura fruta, dejar de mirarse en el espejo de verdejos, albariños, rieslings, muscats…

“Exacto. Si la xarel·lo pide crianza, hagamos vinos con paso por madera, que se beneficien de la excelente acidez varietal. Es a lo que podemos jugar”.

Los grandes elaboradores de cava lo tienen claro…

“Así es. En sus mejores mezclas el % de xarel·lo es mucho mayor. Es la columna vertebral de sus productos premium, capaces de soportar larguísimos envejecimientos”.

Ton, sin embargo, a nivel internacional, a excepción de algunos ‘winelovers’ de mente abierta, el panorama es desolador.

“Puede ser una semi desconocida para el gran público, sí, pero cada vez es más respetada por la crítica. Hace un par de años, Jancis Robinson incluyó dos xarel·los entre los mejores cinco blancos de España.”

Vaya. ¿¡Cuales!?

“Can Credo de Recaredo y Porcel·lànic de Ton Rimbau. Advierto que no son baratos” -(risas)-.

Te creo. ¿Qué te parece si realizamos una breve lista más terrenal? ¡Espera que tomo nota! Adelante:

“Recomiendo los siguientes cuatro vinos, todos ellos diferentes pero representativos de la variedad:

Avi Ton 2012 de Eudald Massana Noya. Procedente de viñas sexagenarias, ecológicas, de baja producción y fermentado en bota, estamos ante un vino equilibrado, con cuerpo y untuoso, glicérico, dominado por la fruta madura (piña y carne de membrillo). El paso por barrica marca, pero no domina, añadiendo tostados al conjunto. Un vinazo, honesto y muy trabajado.

Xarel·lo Pairal 2011 de Can Ràfols dels CausUn clásico respetado por todos de una de las bodegas que más arriesga en sus proyectos. Xarel·lo Pairal sigue la senda de los xarel·los del macizo del Garraf, nacidos de terrenos pedregosos y secos. Vino honesto pero muy elegante. El mosto fermenta en barrica de castaño durante cuatro meses y reposa en botella otros veinticuatro. En nariz asoman tímidas notas de fruta de hueso (melocotón y albaricoque), dejando un final voluminoso con recuerdos de especias.

Xarel·lo Macerat de Coma Romà. Una deliciosa rareza. Xarel·lo macerado a baja temperatura para extraer la esencia varietal de la fruta madura, pera y plátano, que danzan sobre un ligerísimo recuerdo de hinojo. En boca es meloso y con volumen, exhibiendo la crianza sobre lías. De final largo y persistente, siempre deja con ganas de más.

Jean Leon X-15 de Jean LeonNotas cítricas y anisadas, hinojo y alma mediterránea. Acidez presente y muy elegante, con una final cremoso, fruto del trabajo sobre lías. Lo más nuevo de Jean Leon significa el inicio de su relación con la variedad y debemos decir que sale airoso. Un xarel·lo muy bien hecho, con entidad propia para defenderse sin la necesidad del abrigo que ofrece el nombre de la prestigiosa bodega de Torrelavit, dirigida por Mireia Torres. Bravo”.

Toca reinventarse.

“La xarel·lo debe desandar lo andado y buscar un nuevo camino. El suyo. Deshacerse de complejos y mostrarse desnuda al mundo. Bella por dentro y por fuera, tiene mucho que ofrecer, también en un universo sin burbujas”.

 

 

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Editor de Contenidos y Social Media Strategist . Guionista de formación, escritor de vocación y 'wine lover' por convicción. Soñador frecuente, viajero ocasional. No le gusta bailar.