La ciudad de Lucca es la gran desconocida de la región Italiana de Toscana y sin embargo es un sitio que vale la pena visitar. En Italia la llaman la ciudad de las cien torres y de las 100 iglesias y pasearse por sus calles es como saltar directamente a la Edad Media.

Tal vez Lucca no tenga realmente 100 torres y 100 iglesias, pero seguramente tiene muchas. Como su catedral, el Duomo de San Martín, construida en el siglo XI. En su interior están custodiadas numerosas obras de arte extremadamente importantes, como el crucifijo del Volto Santo. Y es que el duomo en si es todo un ejemplo de arquitectura románico-gótica típica de la Toscana. O la Basílica de San Frediano, construida en el siglo V. En la fachada, domina el espléndido mosaico dorado. 

Hablando de torres, una de las más famosas de Lucca es la Torre Guinigi, que se construyó en 1390 por los banqueros Guinigi como símbolo de poder. Mide 45 metros y es una de las pocas torres medievales que siguen en pié al día de hoy. O la Torre de las horas, en italiano Torre delle ore, la más alta de la ciudad. Se encuentra en la vía Fillolungo, la calle más famosa de Lucca, y subiendo hasta la cima se puede observar detalladamente el mecanismo del reloj. La subida, empinada y estrecha, cuesta un poco, pero merece la pena. Una vez arriba, se puede admirar un panorama que corta la respiración.

Una vez en la cima, estará claro el por qué Lucca es una ciudad tan especial: es una de las del del mundo que conserva intactas sus murallas medievales, que gracias a unas obras de remodelación se pueden recorrer andando o en bicicleta. Al día de hoy, las murallas siguen protegiendo y custodiando el casco antiguo de la ciudad, donde se encuentra uno de los palacios más hermosos de toda la Toscana. El Palacio Pfanner cuenta con un jardín del siglo XVIII con limoneros, flores, estatuas y fuentes que lo convierte en un lugar perfecto para descansar y pasar la tarde.

Otra visita imperdible en Lucca es la Plaza del Anfiteatro, una plaza única en el mundo por su forma ovalada, debida a que en su interior esconde un anfiteatro romano construido en el siglo I. Ya no queda casi nada del anfiteatro, a parte de pequeños restos de muros y de la puerta oriental de acceso a la plaza, y sin embargo, una vez dentro la sensación de volver atrás en el tiempo y estar rodeado de romanos es inevitable. A un kilómetro escaso se encuentra la plaza Napoleón, donde se realizan los mercados de artesanías de la ciudad. Es la plaza más grande de Lucca, y debe su nombre a que originalmente se pretendía decorarla con una estatua en honor a Napoleón Bonaparte. Sin embargo es la figura de Maria Luisa de Borbón, duquesa de Lucca en 1815, quien vigila sobre los ir y venir de la plaza al día de hoy.

Por último, para los amantes de los cómics, Lucca es una etapa obligada. Allí se encuentra el Museo Nacional de los Cartones Animados (Museo Nazionale dei Fumetti), y cada año Lucca hospeda e Lucca Comic, una de las ferias internacionales del cómic mas importante del mundo, que este año tendrá lugar del 30 de octubre hasta el 3 de noviembre.

 

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