El nombre lo dice todo. Se trata, a grandes rasgos, de comer alimentos crudos, sin cocinar, siempre que no sean de origen animal. Sus detractores afirman que es aburrido, difícil de gestionar y puede dar lugar a un déficit de nutrientes. Sus partidarios aseguran, entre otras cosas, que es la forma más natural de comer, un tipo de dieta que llevamos incrustada en el ADN desde tiempos remotos. El crudiveganismo triunfa, y antes de posicionarnos sobre si es o no conveniente, deberíamos tener en cuenta unas cuantas cosas.

1- Se ha llamado crufdiveganismo de toda la vida, y ahora se da en llamar ‘raw food’ y triunfa en los restaurantes de vocación ‘healthy’ de todo el mundo. Se trata de comer alimentos sin cocinar, que conservan intactas sus propiedades nutricionales: frutas, verduras, hortalizas, raíces, frutos secos, semillas, algas y germinados. La mayoría de crudiveganos consumen alimentos de origen ecológico, sin aditivos, manipulación ni transgénicos.

2- El crudiveganismo permite el consumo de alimentos deshidratados, ya que a menos de 42º se conservan intactas sus propiedades.

3- Muchos crudiveganos aconsejan la monocomida: apuestan por comer un solo ingrediente en cada ágape, ya que es fácil de digerir y favorece la absorción de nutrientes. Por ejemplo, si se apuesta por la fruta para desayunar, escoger solo una y tomarla entera o en zumo.

crudivegano

4- Para seguir una dieta crudivegana estricta, no se permite el consumo de ningún alimento de origen animal: ni lácteos, ni carne, ni pescado, ni huevos, ni miel, aunque algunos crudívoros que no son veganos consumen también carne y pescados crudos. Pese a que si nos ponemos ortodoxos lo ideal sería no comer nada cocinado, algunos seguidores de esta dieta se permiten un 20-30% de productos cocinados.

5- Un crudivegano debe ser especialmente organizado y estricto a la hora de diseñar su menú, pues tiene que asegurarse de conseguir todos los nutrientes necesarios. Para ello es fundamental tirar de superalimentos, desde el aguacate (que contiene grasas, hierro y proteínas), a las algas, germinados o semillas, que son también una fuente de proteínas. Las verduras y frutas contienen vitaminas y minerales como el potasio y el magnesio, pero hay que asegurarse de comerlas regularmente para que no haya un déficit.

6- La vitamina B12 siempre es difícil de obtener para los veganos y vegetarianos, ya que se encuentra en los productos de origen animal. Un crudivegano debe realizarse analíticas periódicas y, si es necesario, tomar un suplemento.

7- Ser crudivegano no es, pese a lo que pueda parecer, sinónimo de estar delgado. La idea es apostar por el consumo de frutas y verduras crudas, que deberían constituir el grueso de la dieta, pero muchos crudiveganos consumen un exceso de frutos secos y salsas. Ambas cosas pueden ocasionar un aumento de peso.

crudivegano

8- Las patatas. la judía verde y las berenjenas están prohibidas en las dietas crudiveganas, dada su toxicidad en estado crudo. Tampoco están permitidos los encurtidos como aceitunas o pepinillos, ya que están pasteurizados y salados artificialmente. Lo mismo ocurre con los productos procesados, desde el azúcar al trigo, que la mayoría de crudiveganos no suele consumir.

9- Cuando uno inicia una dieta de este tipo, es normal que al principio se encuentre ligeramente mal. Puede aparecer dolor de cabeza, problemas digestivos, granitos, etc., Todo ello corrobora, según sus partidarios, que el cuerpo se está desintoxicando.

10- Que se siga una dieta crudivegana no significa que haya que renunciar a los dulces y a los postres deliciosos. De hecho, se pueden elaborar mousses con frutas de temporada, batidos con leches vegetales y dulces como el sirope de ágave.

 

1 Comentario en "Diez cosas que debes saber sobre el crudiveganismo "

  1. Guau, muy interesante :O Hay muchas alternativas de vida y muchas formas de alimentarse, está claro. ¡Gracias!

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