El uso de derivados del vino tinto en cosmética se ha popularizado gracias a los polifenoles, unas moléculas que poseen una acción antioxidante mucho más potente que la vitamina E y la Vitamina C. Los polifenoles, y más concretamente el resveratrol, actúa contra los radicales libres del oxígeno, causantes -en buena parte- del envejecimiento y aumenta la renovación celular. Estas propiedades convierten el vino en un magnífico recurso en la lucha contra el envejecimiento de la piel: difumina las arrugas, ayuda a eliminar las manchas, proporciona elasticidad y firmeza a la piel, combate la flacidez y la celulitis, etc.
Por todas estas razones, son muchas las marcas de cosmética las que actualmente comercializan diferentes tipos de productos elaborados con vino: cremas hidratantes, sales de baño, exfoliantes, aceites de masaje, geles, mascarillas, crema de manos, etc. En definitiva, cosméticos faciales y corporales para aprovechar todos los beneficios que los derivados del vino pueden aportar a nuestro cuerpo.

Se aprovecha todo

Aunque los compuestos que se encuentran en la piel de las uvas son lo más populares en cosmética, las grandes casas de belleza que elaboran productos con elementos naturales también utilizan el hollejo, las pepitas e, incluso otras partes de la planta como las hojas o los sarmientos para hacer tratamientos de vinoterapia y elaborar productos cosméticos. Por ejemplo, las pepitas de las uvas resultan un buen exfoliante, además son ricas en ácidos grasos. El hollejo, por su parte, es capaz de retener gran cantidad de agua, por lo que su uso se destina sobre todo a tratamientos nutritivos e hidratantes.
Estos nutrientes se encuentran en mayor cantidad en las uvas tintas, sobre todo en las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon, pero las uvas blancas también tienen compuestos fenólicos.

Vinoterapia

Simultáneamente al nacimiento de la nueva cosmética con base de polifenoles del vino, surgió una nueva tendencia con un gran éxito tanto en Europa, como en EE.UU. y en varios países asiáticos. Se trata de espacios para el relax y el rejuvenecimiento basados en los efectos benéficos de los polifenoles del vino para la piel. El éxito de los tratamientos y la demanda creciente de estas terapias facilitaron la implantación de este concepto en numerosos establecimientos: bodegas, hoteles, centros de belleza, spas, balnearios, etc.
Se trata, en muchos casos, del complemento perfecto para el enoturista, que busca una experiencia nueva, envuelto en la magia del mundo del vino, con aromas agradables, y música suave que invita a los clientes a disfrutar de un viaje de placer y bienestar.

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