¡Cómo envidiamos un cutis liso, luminoso y sin ninguna imperfección dermatológica o morfológica! Pues una apariencia de porcelana es posible gracias a una buena capa de maquillaje y, sobre todo, de técnicas de aplicación casi arquitectónicas que dotan la mirada de luz, marcan los pómulos y dibujan una nariz fina, y cubren cualquier rojez o granito. Aquí van cuatro técnicas revolucionarias que te cambiarán la vida. 

 El 3/E

Es muy fácil entender por qué esta técnica es conocida como la 3/E. Se trata de la más simple a poner en práctica ya que, una vez la base aplicada sobre el conjunto del rostro, solo hay que armarse con polvos bronceadores y un pincel, y dibujar un 3 y una E en cada extremidad del rostro. Se parte del centro de la frente, volviendo hacia los huecos de las mejillas y bajando hasta medio cuello. Añadimos una línea vertical sobre la parte frontal de la nariz que difuminaremos ligeramente con un pincel fino para evitar las demarcaciones. ¡Y listo!

El contouring

La técnica más popular de todas se logra combinando dos bases de maquillaje: una de un tono más claro que la piel a recubrir y otra más oscura. Aplicadas en ciertas zonas de la cara siguiendo un esquema muy preciso e individual (en función de las facciones de cada uno), una vez difuminadas ambas materias crean un juego de luces y sombras que afinan los rasgos. Pero cuidadito, hay que dominar la técnica, a riesgo de parece un payaso. 

 contouring

 

El tontouring

Necesitamos un autobronceador acorde con el color de la piel a trabajar y otro un tono más oscuro.  Aplicar el primero en el conjunto del rosto y, a continuación,  aplicar el segundo en los huecos de las mejillas para darles vidilla. Vuestro rostro quedará “esculpido” durante varios días. Ojo con el autobronceador que compréis. Debe ser de buena calidad para evitar que, con el paso del tiempo, adopte un enfermizo tono anaranjado.

tontouring 

El Strobing

A la inversa del tontouring y del contouring, el strobing -¿me seguís?- solo requiere un buen iluminador  para acentuar, afinar y resaltar las zonas del rostro que queremos poner en valor. La recomendación es aplicarlo sobre los pómulos, el mentón, la parte superior del labio, la curva de las cejas, la nariz y el medio de la frente. Pero se trata de un recurso a evitar si sois de piel grasa, porque el objetivo del strobbing es brillar, sí, pero sin pasarse. 

 El Strobing

 

Una última recomendación para quienes decidan poner en práctica alguna de estas técnicas: desmaquillarse antes de meterse en la cama es imperativo para que la piel quede limpia y pueda respirar evitando así la aparición de estos granitos que tanto odiamos. 

 

 

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