No vamos a necesitar la misma copa si tomamos un tinto que un blanco, si vamos a maridar la comida con un cava o si lo nuestro es el Jerez. ¿Sabes cuál es la copa más adecuada para cada vino? Te lo contamos. 

Vino blanco

Lo ideal es una copa estrecha, ya que necesitamos que el vino se mantenga frío, por ello los pies de las copas de vino blanco suelen ser más altos, de unos 26 cm aproximadamente. Además, el vino blanco no necesita oxigenarse tanto como el tinto, de modo que no necesitaremos copas tan anchas. 

Vino tinto

Aunque existen particularidades, en general las copas de tinto suelen ser más anchas y redondeadas, y nos servirán tanto para la cata como para la degustación. Las de Pinot Noir suelen ser de gran tamaño, diseñadas para llevar el vino hacia el paladar, mientras que las de Burdeos, especialmente diseñadas para airear el vino y muy típicas de la zona, son altas (de hasta 27 cm) y muy anchas, con el objetivo de que podamos introducir holgadamente la nariz y disfrutar de los matices de estos interesantes vinos. 

Vino espumoso

Para muchos, ha sido duro comprobar que llevaban años bebiendo cava en una copa que no era la adecuada, la clásica copa vintage achatada que tan estética resulta. Los vinos espumosos, desde el cava hasta el champán, deben degustarse siempre en una copa tulipán, larga y estrecha aunque ligeramente curvilínea. Hay quien prefiere las copas flauta, de forma larga y estilizada, que evitan la pérdida de burbujas gracias a su boca ligeramente cerrada. 

Vino dulces y olorosos

Para ellos, utilizaremos la copa técnica de cata, que se diferencia del resto por su tamaño, mucho más pequeño que el resto. Es perfecta tanto para un buen fino como para catar vinos, y es la que solemos encontrar en los concursos de cata. 

Agua

Las copas de agua solían ser –aunque ahora muchas copas de tinto rivalizan en tamaño con ellas– las más grandes de la mesa, anchas y ligeramente abombadas. Es la primera copa que se coloca en la fila de copas y, a diferencia de las copas de vino, se pueden llenar en abundancia. En las de vino, no es recomendable llenar más de un tercio de su capacidad. 

Licor

Esta copa, de tamaño pequeño y pie grueso, suele servirse al final del ágape para disfrutar de un licor. En reuniones de cierto postín, la copa de licor no se pone en la mesa con el resto, sino que se coloca al final. Los vasos de chupito, por su parte, comúnmente utilizados para estos fines, deberían reservarse únicamente para reuniones informales. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.

Come, bebe, habla, viaja y escribe todo cuanto puede, y está claro que se lo pasa en grande. ¿Dónde? En Cocinatis, Gastronomistas, Time Out, The Shaker & The Jigger, Woman, Myvuelingcity… y más.