Entrar en la coctelería Antigua Compañía de las Indias (avenida Diagonal, 432, Barcelona) es como entrar en la madriguera del conejo blanco, pero en vez de llegar al País de las Maravillaste trasladas a la Cuba Colonial.

Adriana Chía, Mejor Bartender Mundial 2016, con tan solo 25 años ha conseguido crear un espacio donde los detalles son la prioridad. ¿Su apuesta? Gastronomía líquida aplicada al mundo de la coctelería. ¿El resultado?Cócteles coloniales.

“Soy una friki de la cocina y me dedico a transformar algunos platos en cócteles”, dice Adriana. Por ello, además de licores, vinos y demás, Chía trabaja con un sinfín de ingredientes que todos tenemos en la cocina: arroz, pimentón, canela, azafrán y hasta aceites. El resultado son cócteles coloniales con carácter y texturas distintas, presentados como si fueran verdaderas obras de arte.

Cada uno de ellos ha sido pensado al milímetro, muchos elaborados en la misma coctelería, estudiados al detalle en la presentación e inspirados en leyendas y bailes, tradiciones del mundo colonial.

¿Algún ejemplo? La Torre Rosa es un cóctel servido en un simple vaso largo. Hecho con ginebra, jazmín, cava y vermut blanco, su apariencia es inocente como el agua. A primera vista para decorar, en la cima del vaso encontramos una manzana enana caramelizada. La sorpresa, y la explicación de su nombre, es que el caramelo de la manzana poco a poco se va disolviendo en el alcohol,endulzando el contenido del vaso y coloreándolo de rosa. ¿La razón de este cóctel? Un homenaje a la Torre Rosa, una de las coctelerías más conocidas de Barcelona, cuyo edificio está construido en el más puro estilo colonial.

Un sueño hecho a medida

El detallismo de Adriana Chía se aprecia en todas las facetas de la coctelería: el local en sí es una obra de arte. En cuanto entras, el humo de los inciensos y la luz difuminada te sumergen en una penumbra acogedora donde destaca la luz dorada de la barra más larga de Barcelona, imponente y elegante. Al otro lado del pasillo, unos espejos le dan profundidad al local.

Superando la barra, una sala de sofás de piel, plantas tropicales, un piano de cola y una bodega a la vista recrean el salón de un armador de naves coloniales. Adriana Chía, con formación de diseñadora gráfica, ha acertado en todos los detalles: la intensidad de la luz, los colores, un ambiente elaborado expresamente para el local.

Y por si todo esto no fuera suficiente, en la Antigua Compañía de las Indias también sirven finger food, comida que puedes comer con las manos. La carta de platillos, todos elaborados en la misma coctelería con materias primas de calidad y estudiados al detalle,tienen el objetivo de llenar el estómago, claro, pero también hacen que no tengas que abandonar este sitio mágico simplemente porque te entra hambre.

Pronto, en la planta de arriba habrá un espacio para disfrutar de puros cubanos. Mientras tanto, un calendario de eventos para novatos y expertos de la coctelería, música en vivo miércoles y domingos y los cócteles coloniales de la Antigua Compañía de las Indias ya han empezado a conquistar corazones en Barcelona.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.