A menudo se ha asociado el oficio de escribir con cierta afición desmedida por el alcohol. Probablemente no beban mucho más que cualquier otro gremio, pero lo cierto es que se ha generado cierto mito alrededor de este tema. Numerosos libros lo han recogido, uno de los últimos se titula “Un cóctel propio: combinados para damas letraheridas” (Nórdica Libros), de Laura Becherer, con 50 cócteles dedicados a 50 grandes mujeres escritoras (clásicas y contemporáneas).

Otro es el recomendable “Mezclados y agitados. Algunos escritores y sus cócteles” (Debolsillo), de Antonio Jiménez Morato, nos habla de la relación con el alcohol de una relación de autores, tanto por su vida como por sus obras. Un último título, “El viaje a Echo Spring. Por qué beben los escritores” (Ático de los Libros), de Olivia Laing, se centra es seis célebres nombres, de Raymond Carver a Ernest Hemingway. 

En estos tres libros encontrarás muchas maneras de rendirles homenaje líquido, aquí te dejamos tres combinaciones para ayudarte a abrir boca.

Roberto Bolaño: Charro negro

No se entiende su trayectoria literaria sin las noches de México DF. En la época que allí vivió, el escritor chileno fue un habitual de bares y cafés. Como apunta Antonio Jiménez, un cóctel en particular, el charro negro, aparece en dos de sus cuentos, “Últimos atardeceres en la tierra” y “Llamadas telefónicas”

Preparación:

Frotar el borde de un vaso highball con un rodaja de lima y pasarlo por un plato con sal para que esta quede pegada al borde. Por otro lado, introducir hielo picado en la coctelera. Añadir a partes iguales tequila, refresco de cola y zumo de lima. Agitar enérgicamente y verter en el vaso preparado. Adoranr con una rodaja de lima incrustada en el borde del vaso.

 

Fernando Pessoa: Porto Flip

“Dá-me mais vinho, porque a vida é nada”, rezaba Pessoa en uno de sus versos. «Pessoa fue un bebedor constante, hasta el punto de que posiblemente sus comportamientos se excusaron siempre por la bebida», explica Antonio Jiménez. Al escritor portugués le gustaban el aguardiente, el brandy y, probablemente, el vino. No sabemos si del Oporto, pero tratándose de un autor luso, qué mejor excusa para abrir una botella y preparar un Porto Flip.

Preparación:

Enfriar la copa de cóctele con hielo y agua. Llenar la coctelera con hielo y añadir una onza (o medida) de oporto ruby, media onza de brandy y una yema de huevo. Agitar con energía la mezcla para que el huevo ligue bien con los licores. Vaciar la copa de hielo y servir la mezcla colando el hielo de la coctelera. Decorar con un poco de nuez moscada.

 

Dorothy Parker: Manhattan especial

La escritora, fundadora de la Mesa Redonda de Algonquin, una reunión en la que diversos autores se reunían en el hotel Algonquin de Nueva York, se hizo pronto famosa gracias a su afilado ingenio y a sus poemas ácidos y cómicos sobre el amor, la muerte y el bebercio. «Solo un clásico como el cóctel Manhattan podía hacer justicia a nuestra querida autora neoyorquina de pura cepa -explica Laura Becherer-. Sin embargo le hemos añadido un toque de pimienta negra para destacar el ingenio de sus ocurrencias y lo punzante de sus humor».

Preparación:

Elaborar jarabe de pimienta, calentando azúcar y agua hasta que se disuelva e azúcar y añadiendo granos enteros de pimienta. Mantener el fuego hasta que la mezcla sepa lo suficiente a pimienta. Por otro lado, combinar en una coctelera 60 ml de whisky, 20 ml de vermut dulce, de una a tres gotas de bíter y media cucharadita de esa preparación de jarabe de pimienta. Agitar con hielo hasta que quede bien frío. Colar y servir en un vaso de martini helado. Adornar con una cereza al marrasquino.

 

 

 

 

 

 

 

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