Para muchos ya era hora de que alguien introdujese un poco de cordura en el mundo de las pasarelas y pusiese, al fin, de moda una prenda cómoda donde las haya, que todos tenemos en el armario y, digan lo que digan sus detractores, absolutamente favorecedora. Otros lo consideran una horterada, y, cuando oyen la palabra chándal, piensan automáticamente en aquellos conjuntos de formas imposibles y estampados escalofriantes que podemos ver en la cola de cualquier gran hipermercado un sábado por la tarde.

En cualquier caso, el chándal no solo ha llegado a las pasarelas, sino que se ha colado en fiestas hipsters de todo el mundo y en los armarios de los trendsetters. Y es ahora, cuando ya podemos ir prácticamente en chándal a una entrevista de trabajo sin que nadie nos mire mal, el momento de pararnos a pensar cómo empezó esta repentina dignificación de la prenda popular por excelencia, cuáles son los modelos que arrasan y con qué debemos combinarlo.

Para ello, hablamos con Álvaro Piñero, director de la edición española de la cabecera internacional de moda I-D y un fan absoluto de esta prenda, que luce en todas sus modalidades, sin prejuicios, siempre con salero e imaginación. A Piñero podemos verle luciendo pans con camisa en cualquier fiestón sofisticado y accede encantado a contarnos cosas sobre esta prenda fetiche “que ya es hora de desestigmatizar”.

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La moda del chándal es relativamente reciente, y es cosa de una nueva ola de diseñadores emergentes, en principio underground, “que están recuperando y glamurizando códigos de vestimenta que hasta ahora estaban relacionados con las clases sociales y económicas más bajas. Su reciente repercusión en la industria de la moda les ha brindado la oportunidad de convertir dichas prendas (que hasta ahora estaban relacionadas con el deporte y/o con la cultura ‘rave’, los ‘gabbers’, etc.) en objetos de deseo situados a la misma altura que cualquier bolso de lujo”. ¿Frivolidad o reivindicación? Que cada uno decida.

Por su parte, la bloguera de moda y estilo de vida Dafne Patruno, alma mater de Bcncoolhunter, nos recuerda que “ya se empezó a hablar del chándal en los looks de calle en 2011”, algo que para ella tiene una lectura en clave femenina. “El pantalón tipo chándal y todas las prendas de inspiración deportiva ‘Athleisure Style’ responden a la necesidad de comodidad de la mujer contemporánea, así como a su deseo de autoafirmación y bienestar a través del deporte y de un estilo de vida más saludable. Primero fueron las zapatillas, luego las sudaderas, las college jackets, las bombers, el chándal de rayas y finalmente el estilo sporty… Todo ello ejemplifica a la perfección una macrotendencia hacia lo healthy“, afirma.

Algunos de los diseñadores y colectivos que han revitalizado esta prenda son Gosha Rubchinskiy (fotos), uno de los que más nutre el chándal en su versión post-soviética, “y otros que están haciendo de él el pilar fundamental de su estética, como Kanye West o el colectivo parisino Vetements”, afirma Piñero. De hecho, el estilo genderless deportivo de Vetements explica muchas cosas, también desde el punto de vista sociológico, sobre el papel de la mujer en las sociedades contemporáneas.

Pero el chándal y demás elementos deportivos han llegado ya a las grandes firmas, la mayoría de las cuales cuenta ya con su línea deportiva. “Por fortuna, ya no hay barrera en el mix and match. Esta temporada la inspiración en el mundo deportivo sigue estando de moda, y firmas como Chanel, Gucci, Versus o Dior la incorporan a sus colecciones”, asegura Patruno, convencida (y contenta) de que el chándal no sea una moda pasajera.

Para Piñero, un total look con chándal tiene que tener siempre un punto loco e inclasificable. “Yo cuanto menos combinen las cosas que llevamos, más interesantes me parecen los looks”, afirma. Por ello, combinaría una camisa Oxford de color pastel, siempre una talla más de la que solemos llevar, con un pantalón de chándal oscuro o, en su defecto, de un color muy vivo (desde azul marino a rojo o verde) y unos zapatos muy contundentes, a poder ser con suela un poco alta o ancha”. Patruno, por su parte, apuesta por un pantalón de chándal con sneakers, camiseta blanca y americana, una combinación sencilla y efectiva, elegante y siempre favorecedora.

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En este sentido, los pro del chándal dicen sí, en líneas generales, a la tradicionalmente discutida combinación entre chándal y zapatos. “Pero no cualquier zapato. Nada de brocados y cosas del estilo ‘dandy’ italiano”. En cuanto a la forma y caída del chándal, deberíamos aplicar la misma regla que con cualquier otra prenda de ropa y “escoger el que mejor te siente: yo prefiero los que no son de pantalón entallado porque me gusta que caigan”. Lo mismo ocurre a la hora de combinar sudadera y pantalón. “Yo suelo combinar sudadera con vaquero y pantalón con polo o camiseta, pero un buen dos piezas siempre es una declaración de intenciones”, asegura Piñero, que no es el único que ha incorporado este conjunto a su día a día con gran éxito. Patruno también lo hace, pero apuesta por combinar chándal con camisa y sudadera con vaqueros. Eso sí, siempre con sneakers, que simbolizan mejor que ninguna otra prenda la apuesta por la comodidad, y suponen toda una declaración de intenciones por parte de las mujeres del siglo XXI, la mejor de las maneras de mandar al garete los tacones, y con ellos todo lo que representan y han representado a lo largo de la Historia.

Larga vida, pues, a una prenda que parece haber llegado para quedarse.

 

 

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