La práctica de la meditación, una tradición originalmente budista, se ha ido democratizando en las últimas décadas. Su filosofía consiste en dedicarse tiempo para detectar el estado de ánimo en el que nos encontramos, disfrutarlo y/o mejorarlo si así es necesario. Fáciles, rápidos y muy efectivos, los rituales de meditación que introducimos a continuación contribuyen a la relajación y, por consiguiente, al descanso. Tomad nota.

Bodyscan

Con los ojos cerrados, sentado en la cama o en el suelo, tratamos de detectar nuestras sensaciones corporales: primero intentamos sentir la de los pies en contacto con el suelo, continuamos el ejercicio con las piernas, la pelvis, el torso, el cuello y la cabeza. A lo largo de este recorrido por el cuerpo nos esforzaremos en descubrir las zonas donde experimentamos molestias o dolores, para poder descifrar su origen y solucionarlos.

Tres gratitudes

Un ejercicio tradicional que pondremos en práctica tumbados en la cama. En este momento, tratamos de recordar tres cosas ocurridas durante el día que nos pueden generar bienestar: la sonrisa de un compañero, la gratitud de un comerciante o las palabras bonitas prodigadas por un amigo. Nos acordaremos entonces de la felicidad experimentada en este momento y a la que quizá no hayamos prestado la debida atención entonces. Una manera de aprender a dar importancia a las cosas que nos hacen bien.

La “bienveillance”

Antes de ir a dormir nos sentamos unos minutos en un cojín en la posición del loto (con las piernas cruzadas). Cerramos los ojos, nos concentramos en el ciclo de nuestra respiración y empezamos a pensar en personas queridas: pareja, amigos, familiares… Intentamos entonces sentir el efecto que nos produce este amor: calor, ligereza, libertad, fragilidad…

 

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.