Eres de los que creen que la autoayuda apesta. Que solo la filosofía, y no siempre, puede tener la clave para desenredar el complejo entramado de hilos con que se tejen las miserias del ser humano contemporáneo. Detestas a Coelho, Bucay, Jodorowski y demás gurús intensitos, y, en lo más hondo, te sientes superior a todos aquellos que se cuelgan quotes facilonas de sus hombres en sus muros de Facebook. A ti no te ayuda en absoluto que un tío con barba te diga que tienes que luchar por tus sueños, o que te recuerde que ‘cuanto más violenta es una tormenta, más rápido pasa’. Tampoco te va bien el psicoanálisis, ni el alcohol, ni el yoga, ni el macramé. Ni siquiera chillar al volante te relaja lo más mínimo cuando las cosas van mal dadas y la desazón se apodera de ti.

Eso es porque todavía no te has parado a escuchar a Rafael Santandreu, el psicólogo de moda que escribe best-sellers como churros (Las gafas de la felicidad y El arte de no amargarse la vida), cobra 100 € por sesión en su despacho de Barcelona y ha llegado para decirte que no eres ningún tarado, y que, básicamente, todo está bien –incluso la muerte, que es parte de la vida aunque muchas veces lo olvidemos. Santandreu tiene un punto bastante más punk que sus homólogos latinoamericanos, y una crudeza inusitada al hablar de las relaciones humanas, de lo borricos que llegamos a ser y de lo que nos fascina complicarnos la vida. Pero es, a su vez, un tipo luminoso y despreocupado, que considera que todo tiene solución y te ayuda a buscarla con algunas claves que explica reiteradamente en sus libros. A grandes rasgos, aquí van ocho de ellas.

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1- La ‘necesititis’. Santandreu considera que uno de los grandes problemas del ser humano occidental moderno es que cree necesitar cosas que verdaderamente no necesita. Parece una perogrullada, pero no lo es tanto: esa ‘necesititis’ (no vamos a ser nosotros quienes le reprochemos que recurra al marketing terminológico más facilón) no nos deja vivir, pues son muchas las ocasiones en que se apodera de nosotros. Seré feliz cuando tenga otro trabajo, otro coche, una pareja, otro piso… Nos lo repetimos tanto que acabamos por creerlo, cuando si lo racionalizamos nos damos cuenta de que no es cierto: no necesitamos nada. Nada de nada. Cualquier otra creencia es mentira.

2- La ‘terribilitis’. Seguimos con las ‘itis’. Este punto está dedicado a todas esas personas (y son legión), que tienden a preocuparse en exceso, a creer que cualquier cosa que les ocurre es horrible y a terribilizar constantemente. A la ‘terribilitis’, dice Santandreu, se la ataca con la razón, la única capaz de hacernos ver que en realidad lo que nos ocurre, si lo miramos con perspectiva, tampoco es para tanto.

3- La ‘negativitis’. Más de lo mismo. Solo la razón puede hacernos ver que es ridículo que nos lamentemos de no tener pareja o de que no nos gusta nuestro trabajo. Los pensamientos negativos, asegura el psicólogo, están ahí dispuesto a quedarse y luchan constantemente por apoderarse de nosotros. Solo desde la razón podemos combatirlos, ser conscientes de que en realidad son fantasmas, y sacárnoslos de encima a golpe de racionalidad, la única manera de conseguir casi cualquier cosa en la vida.

4- Puedes ligar si quieres, y si no no pasa nada. Consciente de que las relaciones humanas y especialmente sentimentales suelen ser la clave de nuestro malestar psicológico, Santandreu aboga por dejar atrás la timidez y los convencionalismos e intentar ligar con quien nos guste. ¿Que nos dicen que no? Debemos encajarlo con deportividad, y aceptar que ese no no singnifica nada y no debe repercutir sobre nuestra autoestima. No vamos a ser mejores ni peores por recibir un no. Lo que sí nos hace peores es no intentarlo.

5- La soledad mola. Mola estar en pareja, en tríos, en comunas o solo. Todo está bien. No necesitamos de otras personas para ser felices, o al menos no las necesitamos hasta el punto que creemos. A diario nos relacionamos con gente, y esas interacciones pueden ser más que suficientes si no dejamos que los pensamientos negativos y la peligrosa ‘necesititis’ lleguen para convencernos de lo contrario.

6- Puedes romper temporalmente con tu pareja. Llegamos a la madre del cordero, las rupturas sentimentales, una de las experiencias más dramáticas por las que la mayoría de seres humanos pasa en algún momento de su vida. ¿Por qué en vez de destrozarnos durante años, o de sernos infieles, no nos sentamos con nuestra pareja y le proponemos separarnos durante, pongamos por caso, tres meses? Se trata de cortar todo el contacto y volver a encontrarnos al cabo de ese tiempo para volver a reflexionar sobre la conveniencia o no de estar juntos, una medida que resulta mucho más llevadera que esas separaciones dolorosas para toda la vida con grandes dramas de por medio.

7- Deberíamos tener sexo con quien nos apeteciese y olvidar la monogamia. Especialmente las mujeres, que durante tantos años hemos tenido que reprimir nuestra sexualidad a causa de la presión del heteropatriarcado. Tendríamos que ser las primeras en disfrutar del sexo con quien nos apetezca y crear nuevos tipos de relaciones alejadas de la familia nuclear monógama, aprender a diferenciar el placer físico del amor, dos cosas que no tienen por qué tener nada que ver, y disfrutar de las miles de posibilidades que nos brinda la vida.

8- Es un error intentar cambiar a tu pareja. Para Santandreu, es importante entender que uno de los grandes errores que se cometen en la vida en pareja es intentar cambiarla, aunque sea un mínimo detalle. Él no tiene que cambiar las cosas que a ti te molestan, sino que eres tú quien tiene que trabajar para que dejen de molestarte. Al fin, tienes agua en la nevera y tienes comida, ¿verdad? No necesitas nada más para vivir.

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.