Imagínate frente al espejo a punto de afeitarte con cuchilla. ¿Cuántos sentidos vas a poner en juego? En teoría, solo tres: la vista porque si no miras bien te puedes cortar y hacerte pupa; el tacto, por supuesto, pues el acero te ‘acaricia’ la cara, y el olfato también, claro, porque la loción huele. Como mucho, podrías añadir el oído si le pones música de fondo. Venga, va, digamos que son cuatro los sentidos. Pero el gusto no, a no ser que sin querer te llegue un poco de espuma a la lengua. ¡Ecs!

Pero para activar el quinto sentido, el del gusto, han llegado La Barberia de Gràcia, en Barcelona, y Cacao Sampaka, que se han unido para dar ese plus a quien se siente en el sillón de un barbero profesional, como se hacía antes, pero esta vez con más sabor.

la bareberia de gracia

La experiencia funciona así. Te ponen una música relajante que estará presente durante toda la sesión y tienes la vista activa desde el primer momento, aunque en algunas fases del afeitado te tapan la cara y los ojos para ablandarte la piel, entre otras cosas, con aceites esenciales calientes. Algunos de ellos huelen a lavanda, y justo en ese momento te dan un trocito de chocolate con leche con té negro Earl Grey y perfumado con lavanda. Primer maridaje. Primera vez que entra el sabor en juego, en este caso con una pieza mantequillosa. Un buen comienzo aunque cuesta hacerse a la idea del concepto que se persigue.

La segunda llega cuando, tras ponerte espuma con la brocha, comienzan a pasarte la cuchilla por la cara. Desliza bien, pero hay puntos en los que rasca un poco. En ese momento te ofrecen un trocito de chocolate negro picante. Al principio parece un chocolate normal, de textura suave, igual que cuando te pasan la cuchilla por los lados, pero luego pica un poco, la misma sensación que sientes en la cara cuando el acero alcanza las zonas más delicadas, como la barbilla y el bigote. Segundo maridaje, más logrado aún que el primero.

Al final llega una toalla fresquita para hidratar la piel que ha sido ‘agredida’ con el afeitado. Huele a romero. Y ahí aparece el tercer chocolate, el llamado chocolate de invierno, con leche y con eucalipto, que enlaza con el olor de la toallita. También tiene un poquito de miel, que calma, relaja y da placer, igual que el ‘after shave’ que te están aplicando en la piel. Parece mentira, pero todo encaja en ese momento. Una idea que parece marciana acaba provocando una pregunta inimaginable cuando entras en la barbería: ¿Por qué a nadie se le había ocurrido antes algo así?

Barbería de Gracia

 

 

2 Comentarios en "Crónica de un afeitado maridado con chocolate"

  1. Una genialidad! Esta profesión es la nueva revolución! Les dejo el nombre de mi Barberia para que la googlee by conozcan: MoleR Barberia-Argentina

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