Nos encontramos ante una auténtica revolución del movimiento raw food, que reivindica el crudivorismo como estilo de vida basado en el consumo de alimentos no cocidos, sin procesar, y preferentemente ecológicos. Este tipo de dieta defiende que cuanta más alta es la proporción de comida de estas características en la dieta, mayor será el beneficio para la salud. Existe unanimidad en el caso de frutas y verduras, ya que pierden vitaminas y propiedades al ser cocinadas; pero… ¿qué ocurre a la hora de valorar los beneficios de la carne o el pescado crudo? Lo cierto es que fórmulas como el carpaccio tienen cada vez más presencia en las cartas de los restaurantes y preferencias de los comensales. Además, ahora que llega el buen tiempo, es la época más idónea para consumir este tipo de platos, ya que es más fresco y ligero. Después del sushi, que revoluciono nuestra alimentación con el consumo de pescado crudo, ahora le toca al carpaccio su merecido momento de gloria. Te contamos todo lo que no sabías sobre esta forma de preparar la carne cuya versión del restaurantes madrileño Montes de Galicia protagoniza la portada de este post:

  1. La historia del carpaccio surge en los años treinta del siglo pasado, en el reputado restaurante de Giuseppe Cipriani en Venecia, lugar al que eran asiduos figuras como  Truman Capote o Ernest Hemingway y la protagonista de esta genial idea, la condesa Amalia Nani Mocenigo. La clienta sufría déficit de glóbulos rojos y le explicó su situación a Cipriani, quien decidió experimentar con una deliciosa pieza de solomillo de buey fileteada en finas láminas, macerada con mostaza, mayonesa y salsa Worcestshire y acompañarla con virutas de queso parmesano.
  2. El nombre del plato se debe al interés del mismo Cipriani por la pintura italiana, en la que destacó Vittorio Carpaccio, quien plasmaba en sus obras de forma peculiar el color rojo. Cipriani se inspiró en la similitud entre el color de los cuadros y su nueva receta.
  3. Aunque el tipo de carpaccio más famoso se elabora con solomillo de buey, existen otros como de bacalao, de salmón, de gambas, de ternera… la intensidad y pureza de este plato lo define una materia prima de calidad y un buen aderezo.
  4. Hay quien confunde el carpaccio con el steak tartar. Las preparaciones son distintas; en el caso del primero, se sirve en láminas y como aperitivo o entrante. Con el steak tartar la carne se desmenuza y se presenta como plato principal.
  5. El carpaccio puede aportarte multitud de vitaminas y nutrientes: comer crudo permite conservar todas las propiedades, vitaminas o minerales de los alimentos.
  6. A pesar de su alto aporte de proteínas, tiene bajo valor energético lo que lo convierte en una excelente opción cuando se quiere controlar el peso y el porcentaje de grasa. Además, cuando se come crudo hay que masticar más, lo que conlleva mayor saciedad y mejor digestión de las comidas.
  7. ¡Cocina recargante-energizante!, y es que comer carpaccio, entre otras preparaciones en crudo, ofrece un increíble impulso en energía en pocos minutos.
  8. Zzzzzzzzzz.  La carne, el pescado o las verduras crudas favorecen una mejor calidad del sueño y mucho más vigor al despertar.
  9. Comer carpaccio significa que consumiremos menos electricidad, produciremos menos basura, utilizaremos menos jabón de lavar platos y menos tiempo: una situación en la que todos ganamos, incluso el planeta.

Ok, pero: ¿Cón que vino acompañar  un carpaccio?

Sons de Prades, de Familia Torres (DO Conca de Barberà)

Un chardonnay color pajizo con reflejos dorados. Frescos aromas florales (retama) y frutales (piña madura). Sabroso, con delicada materia y un limpio final seco.

 

 

 

 

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.