En España no siempre pensamos en los vinos Oporto a la hora de planificar nuestra bodega. Y es una pena, porque son una excelente opción tanto para abrir una comida como para cerrarla. Te descubrimos cinco motivos por los que deberíamos contar más con ellos:

 

  1. Es uno de los vinos más reconocidos de Europa. Y con una curiosa historia, pues se consolidaron gracias a su descubrimiento por parte de los ingleses. En el siglo XVII, el reino británico metido hasta las orejas en conflictos bélicos se queda sin vino suficiente para cubrir toda la demanda. Es entonces cuando recurren a su aliado portugués y descubren la peculiar receta del monasterio de Lamego, en el Alto Duero, donde cortan la fermentación del vino con brandy para un resultado más dulce y alcohólico. Diversas compañías inglesas no dudan en montar su proyecto vinícola por la zona. Es el caso del vino Dow’s Port y la familia Symington, por ejemplo.
  2. La fascinante ciudad de Oporto no se puede entender sin sus vinos. Descubrir la bella y decadente Oporto suele ir siempre unido a descubrir o redescubrir o amar todavía más sus vinos. Porque la una no se entiende sin lo otro. Hasta el siglo XX, el vino se transportaba por el río Duero en barcos denominados rabelos, hasta alcanzar las bodegas de Vila Nova de Gaia, frente a Oporto. Hoy en día estos rabelos ofrecen cruceros turísticos, muy pintorescos, y las bodegas abren sus puertas al público para dar a conocer su historia, el proceso de elaboración de sus productos y, por descontado, para ofrecerlos como degustación.
  3. Un vino con mucha personalidad. El hecho de que la fermentación del vino se corte con aguardiente neutro produce vinos más dulces y con un alto porcentaje de alcohol (entre 19 y 22 grados). El tinto se elabora habitualmente con tinta roriz (nuestro tempranillo), tinca borroca, touriga o tinta cāo; mientras que el blanco suele recurrir a la malvasía, gouveio y rabigato. Las dos variedades principales del tinto son Ruby o Tawny. La diferencia es que este último envejece en madera unos tres años, siendo más complejo que el joven y frutal ruby. Luego cuenta con diferentes matices según su envejecimiento. El Vintage es el más apreciado.

En casos concretos y volviendo a la reconocida marca, Dow’s Port es intenso y tánico en su variedad Ruby o joven. Conforme va madurando los sabores evolucionan hacia una mayor elegancia y sus aromas pasan por notas de violeta y menta. Su peculiaridad con respecto a otros oportos es su final de boca más seco.

 

  1. Ideal como aperitivo y para acompañar los postres. El dulzor del Oporto le han convertido en un clásico de estos dos momentos, pero también es un excelente aliado con algún maridaje de platos principales como la caza. Suele servirse en copas pequeñas dado su alto contenido alcohólico. Otra de sus facetas interesantes: la culinaria, clave del éxito en el acabado de muchas carnes y salsas.
  2. El placer del maridaje. Si nunca has tomado un vino de Oporto con un buen queso o con chocolate, que sepas que te estás perdiendo una maravillosa experiencia.

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