Bueno, bueno, ya está aquí una de las noches más peculiares del año. Algunos la odian, otros la adoran. Pero casi siempre hay consenso: tememos la Nochevieja. Sea porque es una velada en la que acostumbra a haber excesos (comida, bebida, fiesta…), por quienes se reúnen en la mesa (la ‘querida’ suegra, por ejemplo…) o porque queremos una organización impecable. En todo caso, nosotros os contamos cuáles son los cinco excesos de los que solemos arrepentirnos el día 1. Quizás esta lista os ayude a prevenirlos, evitarlos y empezar el año nuevo sin arrastrar secuelas.

Excesos de bebida

Este malestar y dolor de cabeza es de lo más común en los despertares (difíciles) del día 1 de enero. Así que la última copa después del maridaje con vino, el brindis con cava, los chupitos de tequila y el cubata de ron no era la mejor idea. La solución: lamentándolo mucho, no hay milagros… Simplemente, algún truquillo: controlar cantidad de alcohol y mezclas, hidratarse bien a lo largo de la noche (de agua) y, a ser posible, ingerir minerales (frutas, salmón…). Y, por supuesto, no vale acabar los fondos de botellas.

Excesos de comida

Tras unas semanitas de comidas contundentes con amigos, compañeros de trabajo y familia, seguimos con los festines con pica pica, entrantes, platos y cinco postres. Ejem. Así que canapés, patés, quesos, salmón ahumado, ostras, pavo, solomillo y festival dulce igual no sea necesario… Ayunad, porque un poco de contención podría  ayudar. Para los demás días de estas semanas de fiestas es mejor apostar por comidas ligeras, con poca carne y mucha fruta y verduras. 

Los selfies

Pues sí. Este maldito hábito que nos ha poseído en los últimos años puede revelarse una arma letal si abusamos de ellos (de forma semi-inconsciente, sobre todo).  Se empieza con un selfie glamuroso tomado frente al espejo ante la llegada de los invitados (había que inmortalizar este look de 10) y la cosa se desmadra con las poses con las mejores amigas, el primo lejano o, peor aún, la comida. ¿Cómo actuar? Nada más despertarse, echad un ojo a nuestra redes sociales para comprobar que no hemos colgado nada fuera de lugar. Y si es así, asumimos el error con una sonrisa pensando que seguramente todos tus followers también andaban en circunstancias similares… o peores. Ya tomaremos nuevos propósitos para este año que tenemos por delante. 

El karaoke

Cuando el ambiente decayó hacia las 2 de la mañana, preso/a del pánico, has querido convertirte en el alma de la fiesta improvisando un karaoke. ¡Funcionó! Y de tanto vociferar canciones sin controlar la voz, hoy te has quedado afónico. Pues nada, hoy deja descansar la voz, no hables y dale a la infusión milagrosa de miel, zumo de limón y clara de huevo.

Las confidencias 

Con la euforia de un nuevo año por delante (apoyada con unas copitas de más), te has puesto a compartir lo mejor y peor del 2018 hasta con el amigo del amigo del amigo. ¡Glups! Una vez más, no existen los milagros. Con la cabeza bien alta, queda asumir estos estragos esperando que vuestro confidente estaba igual o peor y que ya se ha olvidado de esta maldita conversación. La ventaja es que ya lo has soltado todo y podrás encarar el 2019 con más serenidad.

Y ahora que quizá os hayamos salvado la vida, solo nos queda desearos: ¡Feliz 2019!

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.