Demasiado a menudo, y con razón, el vino es tratado en los restaurantes como un secundario, cuando no un elemento con el que cubrir el expediente. Pero hay varios establecimientos donde se le trata como merece… o mejor. La estrella es él, y luego viene todo lo demás. Te invitamos a descubrir estos locales donde disfrutarás de buenos tragos. Y de buena comida, claro.

Vistro49
Un sumiller que ha pasado por restaurantes con estrella Michelin es garantía de que las copas que te dará a probar serán de lo más estimulantes. Y Florian David (Caelis, una estrella) cumple las expectativas con este pequeño bar del Ohla Barcelona, que se nutre de los platillos del restaurante del propio hotel (mortadela trufada, quesos de La Garrotxa, jamón Joselito, ceviche de langostino, cordero lechal…). David, fan de los vinos blancos, sirve copas y botellas. Por copas, solo de vinos catalanes de productores pequeños, desconocidos, ecológicos y biodinámicos. Y algún champán, porque este sumiller es muy francés. Y por botellas, lo mismo, con alguna que otra referencia de su país. Via Laietana, 49.

Monvínic
El templo del vino barcelonés con merecimiento. No se conoce un establecimiento similar en el mundo, que ya es decir. Pero es lógico porque tener una bodega como la suya, con más de 3.500 referencias de todo el planeta, es extraordinario. El cliente podría pasarse la tarde o la noche curioseando en las tabletas digitales que se le dan al llegar para que escoja su vino. Si no se decide, siempre se puede poner en manos de los camareros, que son auténticos sumilleres que lo saben todo y más de cualquier botella de su descomunal catálogo. Para comer, cocina de mercado a base de ingredientes servidos por productores de calidad. Diputació, 249.


L’ànima del vi
Los vinos naturales están de moda y parte de la culpa la tiene L’ànima del vi, uno de los pioneros en Barcelona en este terreno. Ya los ofrecían allá por el 2006, primero en el barrio de Gràcia y ahora en el Born. Este bar de vinos sirve referencias interesantísimas en un ambiente acogedor que se puede acompañar de platos sencillos y caseros, a base de quesos, patés y otras tapas. Lo regentan un francés y una catalana, Benoît Valée y Núria Rodríguez Maymó, y lo hacen con un cariño que te hacen sentir como en casa. De fondo, suena jazz y a veces alguien se arranca a tocar el piano que hay en la sala”. Vigatans, 8.

Be so
El glamour y la sofisticación del renovadísimo hotel Sofía llega a las mesas de su restaurante top, Be So, cuya dirección gastronómica corre a cargo del chef Carles Tejedor. Allí sirve alta cocina tradicional a partir de ingredientes de una calidad y exclusividad difíciles de encontrar. Más difícil de encontrar es la manera como te ofrecen escoger el vino: inicialmente, no hay carta, sino siete pequeñas botellas que parecen de perfume; en realidad lo son, porque no se beben sino que se huelen. El comensal elige el olor de vino que más le gusta y a partir de ahí el sumiller le da a elegir entre cinco o seis referencias. Una manera intuitiva y segura de acertar en la elección, sobre todo para los no iniciados en la materia. Plaça de Pius XII, 4.

 

 

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Si le preguntan por su profesión, responderá: "Periodista". Si le preguntan por su vida personal, repetirá: "Periodista". Vivir la vida y contarla. No hay nada que le guste más, sea desde El Periódico de Catalunya, donde es el responsable de las secciones Gente y Gourmet's, o desde www.gastronomistas.com.