Siempre maridamos vinos con comida. Pero, ¿por qué no hacerlo con música? También el oído es un sentido al que dar placer. Y qué mejor que con un buen trago. Aquí van cuatro vinos para degustar larga, tranquila e intensamente con sendos discos. Alcemos las copas y ¡que suene la música!

Perpetual 2014 – ‘Legacy’ (David Bowie)

Este vino con alma de clásico merece una música inmortal para acompañar los tragos. Y la que creaba nuestro llorado David Bowie lo es. Así que, más que proponer un disco u otro del genio británico, mejor apostar por uno de sus últimos recopilatorios, ‘Legacy’. Esta obra, un doble álbum con 40 canciones, a cuál más inolvidable, sirve para maridar con este Priorat insignia elaborado con garnacha tinta y cariñena de viñas viejas y con tanta complejidad aromática como complejidad artística desplegaba el ‘duque blanco’ en cada una de sus propuestas. Un vino que puede conservarse hasta 15 años si se guarda en buenas condiciones. Larga vida, pues, a Perpetual, tan aterciopelado y profundo, tan inmortal como la obra de Bowie: ‘Rebel, rebel’, ‘Heroes’, ‘Fame’, ‘Ashes to ashes’, ‘Starman’, ‘Life on Mars?’, ‘Space oddity’, ‘The man who sold the world’, ‘Under pressure’, ‘Young americans’, ‘Blue jean’, ‘Let’s dance’, ‘China girl’, ‘Where are we now?’… Necesitarías una caja entera de botellas para maridarlo con lo mejor de su discografía.

 

Celeste 2014 – ‘Una semana en el motor de un autobús’ (Los Planetas)

Ya que la etiqueta nos recuerda las estrellas, el cielo, casi la galaxia, resulta obvio tirar de asociación de ideas y proponer algo de Los Planetas. Más obvio aún: pinchar aquí ‘Una semana en el motor de un autobús’, obra magna no solo del grupo granadino sino del rock nacional. Rock de alto nivel, corpulento y opulento, profundo, como este vino. Abre el álbum ‘Segundo premio’ pero habría que cambiar el título por ‘Primer premio’ para referirse a esta botella que parece salida de algún ‘Laboratorio mágico’ pero que nace de uvas de tinto fino de Ribera del Duero. Un vino que puede servir para celebrar un ‘Cumpleaños total’ y que podría lograr ‘La Copa de Europa’ si existiera tal galardón vinícola, aunque no le faltan distinciones. Por sus suaves características tánicas y frutales, funciona muy bien con las carnes, incluso asadas y de caza. Pruébalo y sentirás ‘Desaparecer’ todo a tu alrededor.

 

Esplendor 2013 – ‘Random Access Memories’ (Daft Punk)

Este espumoso de Vardon Kennett viste de elegancia cualquier fiesta. La misma que inyecta Daft Punk con su último álbum, ‘Random Access Memories’. Igual puedes bailar sus canciones que dejar que refresquen el ambiente con glamour techno. El inicio espumoso, centelleante, de ‘Give life back to music’ podría perfectamente ser la banda sonora de la presentación en sociedad de Vardon Kennett, aunque preferiríamos la voz de Giorgio Moroder, eco de noches gloriosas, que también participa en el disco; concretamente, en otro ‘hit’: ‘Giorgio by Moroder’. Y cuando bebes y escuchas ‘Doin’ it right’, te dices a ti mismo que la bodega lo está haciendo bien, muy bien. Y luego, claro está, aparece ‘Get lucky’, te sientes afortunado con cada trago que das y no puedes dejar de moverte, como esas burbujas que suben y suben en la copa. Te anima y te invita al desfase… controlado, eso sí. Como este Esplendor 2013 a base de pinot noir, chardonnay y xarel·lo, cuya nota de cata es como las canciones de Daft Punk: “En boca es fresco, goloso, elegante y persistente”.

 

Habitat blanco 2016 – ‘The Wild Hunt’ (The tallest man on earth)

Dicen de The tallest man on earth, nombre artístico del sueco Kristian Matsson, que canta como un americano. Hay que tomarse la frase como un halago para este chico cuyo folk triunfa allá donde va. También Habitat blanco 2016 podría pasar por un vino convencional, pero no: es ecológico. Y también convence a crítica y público. Incluso podría decirse que el estilo floral, limpio, a ratos bucólico, con una voz muy personal que recuerda a Bob Dylan, de The tallest man on earth, encaja a la perfección con el color dorado pálido y limpio, el aroma intenso de frutas blancas (especialmente manzana) con un matiz cítrico (pomelo) y el paladar pleno, cálido, sabroso de este Habitat. Ya puestos a buscar coincidencias, digamos que este vino podría ser considerado el ‘King of Spain’ (título del sencillo de su segundo disco, ‘The Wild Hunt’) de los vinos ‘eco’ españoles.

 

 

 

 

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