Sientes la necesidad de escaparte, de aspirar aire fresco a la vez que te sientes muy pequeño frente a paisajes majestuosos. Para sentir emociones intensas contemplando la naturaleza, pon rumbo a irlanda. La costa de la Calzada del Gigante, los frondosos bosques del Ancestral Este y los paisajes más recónditos de la Ruta Costera del Atlántico son parajes mágicos.

La Calzada del Gigante, una leyenda para recorrer

El gigante Fionn fue el responsable de que esta maravilla geológica exista, o eso cuenta la leyenda. Pero desde un punto de vista más racional, una erupción volcánica producida hace 60 millones de años la originó, dando forma a una costa única compuesta por 40.000 columnas hexagonales y declarada patrimonio mundial de la UNESCO. Situada en el extremo occidental de Irlanda del Norte, se puede recorrer la ruta costera de la Calzada, considerada como una de las más increíbles del mundo según Condé Nast Traveler, que parte desde Derry-Londonderry hasta Belfast. A lo largo del camino los visitantes descubrirán lugares tan únicos y sobrecogedores como el Sendero de los Gobbins, la escarpada costa del condado de Antrim, los recónditos senderos de Torr Head y tendrán la posibilidad de cruzar a pie el puente de Carrick-a-Rede. Una maravilla de la naturaleza donde evadirse de la rutina y perderse en sus paisajes.

Ancestral Este de Irlanda, un paseo por la historia

Explorar esta región es recorrer más de 5.000 años de historia. A lo largo de la costa este de Irlanda y abarcando 17 condados, se puede respirar el romanticismo, el misticismo y la leyenda que alberga cada uno de sus rincones. Sus exuberantes paisajes verdes recorren las ruinas, castillos e historias que vikingos, reyes y guerreros vivieron en estas tierras. A través de sus senderos se encuentran lugares tan emblemáticos como la tumba corredor construida en el 3220 a.C de Newgrange, en el condado de Meath; el antiguo pueblo vikingo de la península de Cooley, en el condado de Louth; los castillos de Kilkenny y Trim y la abrumadora naturaleza del Parque Nacional de las Montañas de Wicklow.

Ruta Costera del Atlántico, un tesoro natural bañado por el océano

Acantilados espectaculares, playas y bahías ocultas, islas remotas son solo algunas de las joyas naturales que alberga la costa oeste de la isla esmeralda y que se pueden recorrer a través de la ruta por carretera definida como la más larga del mundo. Más de 2.500 kilómetros unen el extremo sur, en Cork, con el fin de la ruta en Donegal, al norte de la isla. En la costa suroeste se encuentran los acantilados de Moher, que con sus paredes de roca de más de 214 metros permiten contemplar todo el esplendor del océano Atlántico y observar la rica fauna marítima y de aves que se encuentran en la zona.

Pero también quedan otros muchos lugares que visitar, como las penínsulas del sudoeste donde descubrir las espectaculares puestas de sol en las islas Blasket, la impactante belleza de las islas Skellig, ver a las ballenas cerca del cabo de Old Head en Kinsale o presenciar una aurora boreal cerca de la costa de Inishowen. Y para que la naturaleza no sea el único plato a probar, qué mejor que degustar la espléndida gastronomía costera de Galway y Dingle como la sopa de mariscos y las deliciosas ostras de la región.

 

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.