Navidad no solo es regalos, comida y bebida. Con la decoración de la mesa navideña tampoco hay que escatimar. Bonita, cómoda, original, elegante y festiva, con estos tres básicos conseguirás un efecto perfecto para dejar sin habla a tus invitados.  

Crear un universo

¡La Navidad es una fiesta! Eso se debe notar. Por eso hay que crear un universo diferente, festivo, un pelín extravagante, para poner en relieve que es un día especial. Simplemente hay que empezar por definir cuál será este universo: vegetal (entonces podemos emplear adornos naturales como musgo, flores, madera, ramas…); feérico (empleo de color dorado, luces, velas…); infantil (con muñequitos…).

Escoger bien la vajilla

No hace falta tener un servicio de cubertería de plata ni vajilla de porcelana fina para tu mesa navideña. Siempre hay un plan B y se llama ‘camuflaje’: que no tienes platos del mismo color, ve alternándolos como si estuviera hecho a propósito; o apuesta por vajilla de cartón en color dorado o plata, es económico, práctico y aporta un toque glamouroso a la mesa.

Solo un consejo, el mantel debe estar perfectamente limpio y planchado; la cubertería, brillante; las copas, transparentes y, si es necesario, repasa la vajilla con un paño seco para que no presente marcas de agua. 

Detalles que marcan la diferencia

Hay que tener un poco de ingenio para aportar detalles originales. Un algo para apoyar los cuchillos (por ejemplo, bastoncillos de canela con un lazito), bordes de copa decorados, purpurina sobre el mantel, pirámides de mandarinas para dar un toque de color, mini regalitos al lado del plato, botellas de vino que se convierten en candeleros… ¡Todo vale para dar un toque original a vuestra mesa navideña!

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Sobre nosotros.

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que colabora con medios de ambos lados del Pirineo.