Es el barrio de moda pero acercarse a él exige un conocimiento previo si no queremos acabar engullidos por las mil propuestas o perdidos en las franquicias de la calle Fuencarral. Llegar al auténtico alma de Malasaña exige una preparación previa.

9.00 a.m. Suena el despertador. Apágalo. Malasaña no madruga tanto.

24 horas en Malasaña

Un café para arrancar el día.

10.00 a.m. Ahora sí. Lo primero que vamos a hacer es desayunar. Ojo, no es tarea fácil porque a Malasaña se le pegan las sábanas, pero algún sitio al que ir sí que hay. Tenemos por ejemplo Toma Café (La Palma, 49), el local que puso de moda lo de beber café. Perdón, queremos decir beber café BUENO. Antes de eso, Madrid era un mosaico de cafeterías viejunas en las que se daba torrefacto en vaso de cristal. En Toma Café te informan de la procedencia, de las características organolépticas y hasta de cómo te va a saber la taza antes de que la bebas. Y un trocito de bizcocho para acompañar, of course. Otras opciones para desayunar son Lolina Vintage (Espíritu santo, 9), en el que te sentirás como si fueras Twiggy grabando un capítulo de Cuéntame o la churrería del barrio, que está enfrente y en la que, sí, también tienen chocolate calentito.

24 horas en Malasaña

Compras Vintage por el barrio.

12.00 p.m. ¿Un poquito de compreteo? Es imposible irse de Malasaña sin haber comprado algo vintage. Segunda mano, vamos. El 95% de las tiendas se concentran en la calle Velarde. Te resumimos: si quieres vaqueros o perfectos de piel, pásate por The The (Velarde, 1), donde Tito, todo un personaje del barrio, te asesorará sobre esos Levis de etiqueta naranja que te traen loco. Enfrente, Kinda Kinks (Velarde, 6) es puro revival british: cazadoras Lonsdale, polos Fred Perry o abrigos Burberry cuelgan de sus perchas. Para adentrarte en la locura ochentera, baja hacia la plaza del Dos de Mayo y entra en Alphaville (Velarde, 16), un revoltijo de camisetas deportivas yanquis, cazadoras vaqueras al láser y riñoneras de colores imposibles. Y para cachivaches de antaño como globos terráqueos o damajuanas verdes, Cuatro Perras es tu lugar.

24 horas en Malasaña

Terrazas para tomar una copa en Malasaña

14.00 p.m. En Malasaña se come sobre la marcha (hay tanto que ver), así que opciones no te van a faltar. Bocatas griegos deliciosos en Greek and Shop (Corredera Alta de San Pablo, 9), tortilla de patata legendaria en La Ardosa (Colón, 13), comida thai en The Big Bahn (Don Felipe, 4), una ración de pescadito en Cabreira (Ruiz, 11), una pizza en Sandos (Plaza del Dos de Mayo, 8) o algún pucherito casero en Casa Fidel (Escorial, 6). Si hace buen tiempo, las terrazas más recomendables son las de Ojalá (comida del mundo, desde hummus a guacamole en San Andrés, 1) o La Mucca (pizzas de 10 en plaza de Carlos Camrbonero, 4).

17.00 p.m. Echa a andar para bajar la comida y entrégate a tus vicios. ¿Eres comiquero? En The Comic Co. (Divino Pastor, 17) tienes todo lo que necesitas, tanto si eres de los X-Men como de Tintín. Un momento, ESPECIALMENTE si eres de Tintín. Si buscas vinilos, déjate caer por Cuervo Store (Velarde 13), donde, además, venden sus propios vaqueros y cazadoras de piel. Más tiendas que tienes que visitar sí o sí: Cabeza de Calabaza (La Palma, 16) o la demostración empírica de todo lo que pueden dar de sí sombreros, tocados y demás cosas para ponerse encima de la sesera. Si eres un loco de las sneakers, Sivasdescalzo (Churruca, 5) es tu sitio: ediciones megalimitadas de Nike, Vans o Reebok para ir como un pincel de la cabeza a los pies. Rata de biblioteca, ¿eh? Pilla libros viejos y raros en la librería de la plaza del dos de Mayo o las últimas novedades (mientras te tomas un vino) en Tipos Infames (San Joaquín, 3).

19.00 p.m. Tanto si eres de teatro como de música, Malasaña siempre tiene un plan. En la sala But (Barceló, 11) suele haber buenos conciertos, desde Triángulo de Amor Bizarro hasta Crystal Fighters. Si quieres reírte, vete al Alfil (Pez, 10), donde actúan desde Yllana hasta Ron La Lá. Al final de la Corredera Baja de San Pablo, tienes el Teatro Lara donde lo mismo ves a Kings of Convenience que una obra que lo peta como La Llamada (Corredera Baja de San Pablo, 15).

21.00 p.m. Hora de comenzar con el ritual de la caña entre amigos. Estamos obligados por ley a recomendarte el 2D (Plaza del Dos de Mayo, 16), un mítico del barrio con todo el encanto de una tasca antigua. ¿Quieres un vermut? Vete a Casa Camacho (San Andrés 4), otro emblemático del barrio que lleva abierto desde mucho antes de que tu vinieras a este mundo. Si quieres algo un poco más moderno, La Realidad (Corredera Baja de San Pablo, 51) siempre suele estar a tope y Vacaciones (Espíritu Santo, 15) te transportará a ese verano de chiringuito y playa que en Madrid, a veces, cuesta imaginarse.

22.00 p.m. ¡Hora de cenar! En Aiò (Corredera Baja de San Pablo, 25) tienes comida italiana de primera y, ojo, a muy buen precio. Si ves que no hay sitio, vete a La Bruta (Pez, 11), de los mismos dueños pero ya abarcando todo el arco mediterráneo. En la calle Valverde está Navaja (Valverde, 42), un restaurante que hace furor con sus recetas de fusión a partir de (buen) marisco gallego. ¿Un japo? Banzai (Espíritu Santo, 16), con tremendos sus makis de fusión. ¿Un vegetariano? El restaurante vegetariano (Marqués de Santa Ana, 34), que lleva abierto en el barrio desde el 81. Casi nada…

00.00 p.m. A la hora bruja, Malasaña comienza a mostrar su otra cara, la nocturna, menos agresiva que antes, desde luego, pero igual de molona. Entre los clásicos del barrio, el que debes visitar sí o sí es La Vía Láctea (Velarde, 18), para bailar con himnos de los Kinks o de los Fleshtones. Si te gusta la música negra, hazte hueco en el Maderfaker (San Vicente Ferrer, 17), un templo dedicado a los sonidos de Sly and the Family Stone o Funkadelic. Para un gin tonic más relajado y descansar antes del rush final, visita 1862 Dry Bar (Pez, 27), una coctelería fina o Macera, donde hacen sus propios destilados. A partir de las 2.30 busca refugio en alguno de los clubes de la zona. El Ochoymedio (Barceló, 11) es el indicado si eres un poppie o un indie sin remedio y el Siroco (San Dimas, 3), la alternativa, si prefieres bailar reggae o tecno.

05.00 p.m. ¿En serio? Vale: llama a la puerta –knock, knock- de Lady Pepa (San Lorenzo, 5) y reza porque te dejen entrar para tomar la última y comer espaguetis hechos al momento o rastrea esos after pop-up, que proliferan en el cuadrado entre las calles Madera, Corredera de San Pablo y Pez. Sentimos no poder ser más precisos aquí, ahora es tu turno…

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.

Periodista modelo navaja suiza capaz de escribir sobre estilo de vida, gastronomía e incluso cultura. ¡Y sin atragantarse!