Desde hace pocos años, cada vez hemos oído hablar más de marcas de whisky japonés. Su reputación solo ha hecho que aumentar para convertirse en una referencia mundial y a eso se une, seamos sinceros, el atractivo de su halo exótico, con esa fascinante caligrafía embelleciendo la etiqueta.

El primer whisky se elaboró hace casi cien años, de la mano de Shinjiro Torii, un destilador de sake, y de Masataka Taketsuru, que había aprendido en Escocia a destilar whisky. Crearon el whisky hoy conocido como Suntory y, tiempo más tarde, Taketsuru se independizó para crear su propio sello, que actualmente lleva el nombre de Nikka. Luego se añadieron otras destilerías. A pesar del escaso éxito inicial y de que a menudo eran despreciadas como un plagio del whisky escocés, la tenacidad japonesa no cejó en su intento por mejorar. Así hasta transformarse en uno de los destilados más reputados del mundo, acaparador de premios en numerosos certámenes.

A pesar de que el whisky japonés se elabora con la mezcla de distintas maltas, igual que el escocés, el nipón tiene estilo propio gracias a algunas diferencias como el uso de aguas más puras, la situación en mayores altitudes (la temperatura de fermentación de la cebada es menor y, la extracción de aromas, mayor) y, paradójicamente, la utilización de cebada escocesa (en Escocia usan sobre todo cebada europea). Como resultado, los japoneses obtienen whiskies suaves y refinados.

Cada destilería japonesa comercializa diversas mezclas de maltas. Así, si nos fijamos en la prestigiosa Nikka, ofrece todos estos productos disponibles en España:

  • Nikka From the Barrel. Una mezcla de maltas simples de sus dos destilerías, que se ha convertido en buen ejemplo de la maestría nipona. Intenso, potente perocon control, original y atrevido. Especiado y con notas de madera y fruta madura (melocotón)
  • Nikka Blended Whisky. Suave e intensamente afrutado (en boca predomina la pera y la tarta de almendra) es la mezcla más accesible de la marca.
  • Nikka Coffey Grain. Destilado principalmente del maíz en un alambique Coffey (que permite un proceso de destilación continuo), nos deja un regusto de pera y vainilla bourbon, con un toque ligeramente amargo muy agradable.
  • Nikka Coffey Malt. Destilado de malta en alambique Coffey y con un carácter vivo que le otorgan sus aromas y notas cítricas (clementina y naranja), que se combinan con sabores a café, praliné, babá la ron y helado de vainilla.
  • Nikka Pure Malt Black. En su paso por boca se revela su elaboración con un alto porcentaje de malta de turba. Potente y muy especiado.
  • Nikka Pure Malt Red. Un clásico de la marca, con un alto porcentaje de malta ligera y afrutada que lo hacen elegante y delicado, equilibrado y fresco.
  • Nikka Single Malt Miyagikyo. Elaborado en la destilería más joven del grupo, Miyagikyo, una región famosa por su aire puro y por sus manantiales naturales. Así elabora un whisky afrutado y floral que luego se envejece en barricas de jerez para aportar profundidad.
  • Nikka Single Malt Yoichi. Elaborado en la destilería del mismo nombre a través de uno de los procesos más tradicionales del mundo, como la destilación directa con fuego de carbón. Un whisky que logra un sutil equilibrio entre aromas ahumados, frutales y florales. Suave y con mucho cuerpo.
  • Nikka Taketsuru. Combina el carácter de sus dos destilerías y rinde homenaje a su fundador y padre del whiksy japonés. Expresivo, vigoroso, firme y contundente en boca notamos café, regaliz, madera de roble tostada, poso de café y tabaco.

 

 

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