Todo apuntaba a que los raperos Jay-Z y Kendrick Lamar serían los protagonistas de la 60º edición de los Grammy, hasta que apareció Bruno Mars en su camino. El cantante hawaiano fue la gran estrella de los premios de la industria discográfica estadounidense al llevarse los máximos reconocimientos de la noche.

Con seis Grammys en sus manos, nadie esperaba que su disco 24K Magic le valiera para ganar en las categorías de mejor disco del año y de R&B, mejor canción del año y de R&B y mejor actuación R&B por That’s what I like y mejor grabación por el éxito de su tema homónimo. Tampoco, que Jay-Z se fuera casa de vacío cuando era el músico con más nominaciones, ocho en total, mientras que su principal rival, Kendrick Lamar, obtuvo cinco gramófonos.

Menos sorpresas en la sección pop con Ed Sheeran y su disco Divide y la canción Shape of You como mejor disco e interpretación vocal pop. En la categoría de nuevo mejor artista, Alessia Cara, la nominada más joven de este año y que tal vez conozcas por interpretar el tema principal de la película de Disney, Vaiana, se impuso a Khalid, Lil Uzi Vert, Julia Michaels y SZA.

Más allá de los premios, los asistentes pudieron disfrutar de actuaciones de lujo sobre el escenario del Madison Square Garden de Nueva York. Bruno Mars volvió a sorprender, esta vez junto a Cardi B y el rollo noventero de su tema Finesse, como también lo hicieron U2 y Kendrick Lamar, Elton John con Miley Cirus, Lady Gaga y Mark Ronson o Luis Fonsi y Daddy Yankee con su Despacito. En solitario destacaron Pink, Sam Smith, Sting, Logic y, sobre todo, Kesha, que acompañada por un coro inédito formado por artistas como Cyndi Lauper, Camilla Cabello o Andra Day, interpretó su tema Praying, lema contra el acoso sexual.

 

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