La nueva añada de uno de los vinos de finca más icónicos del Penedès, Vinya La Scala Cabernet Sauvignon Gran Reserva viste en su vendimia 2011 con un original de Mariscal, coincidiendo con el 25º aniversario de las Olimpiadas de Barcelona. Vino y arte en una simbiosis compleja que deviene en un Todo bello y perfecto. Orgánico. Natural.

“Atardecer en Brooklyn” nos descubre al Mariscal más íntimo y sereno; un universo de ocres y azules envolventes nos evoca un atardecer a los pies del puente más cinematográfico del imaginario colectivo.

 

Vino

 

Sobre el arte y el vino

Mariscal toma así el relevo a los Cuixart, Casamada y cía. que precedieron en el arte de vestir al vino para dignificar al buque insignia de la bodega.

Una exaltación de la estrecha relación mantenida entre Jean Leon y la cultura; una encarnación más del perfecto entendimiento entre el vino y las diferentes expresiones artísticas que a lo largo de los años han inspirado primero y representado después a filósofos y poetas; pintores y novelistas; cineastas y músicos

Haciendo un ejercicio de abstracción, uno puede profundizar en esta perfecta simbiosis vino-arte y alcanzar una suerte de ideario de origen unívoco: la perfecta analogía que supone el ciclo de la vid con el devenir del ser humano; y es más, la perfecta alegoría que supone la evolución del vino con las etapas vitales del hombre. La perfecta inspiración.

Así, el vino se significa en su juventud por un ímpetu y alma nerviosa, eléctrica, cargada de fruta y acidez. Un todo o nada organoléptico, irreflexivo y vitalista. Pura vida.

Es cuando alcanza el cenit de su madurez cuando el vino se muestra equilibrado y sereno. Elegante, la jovialidad frutal deja paso a esa suerte de calidez propia de la crianza en roble y el letargo en botella. Notas adultas en forma de especies y chocolate, de sensualidad y cálido café. La verdadera expresión de la tierra y la experiencia.

En su declive, todo son achaques: Pérdida de cualquier trazo de fruta y vitalidad en una oxidación progresiva que culmina en aquello que convenimos en llamar muerte. El gran agente igualador y fundamental en los cimientos creativos del ser humano.

 

Vino

 

Vinya La Scala 2011. El Vino

Nos encontramos ante el paradigma de lo que debiera ser cualquier cabernet sauvignon que pretenda dar lustre a su noble nombre.

Veinticuatro meses en barrica y tres años en botella suponen un reposo letárgico infinito. Quizás por ello, al descorcharlo, se muestra impaciente en mostrar su intensidad aromática.

  • Fruta madura en su versión más cálida salpicada de especias envueltas en un halo de humo y eternidad.
  • En boca pasa sin llamar, potente y corpulento también se sabe elegante y seductor; dejando un final adulto y persistente.
  • Carnes rojas con salsas especiadas son la mejor compañía de este cabernet ganador con mucho que contar

Celebramos que el vino es nuestro arte accesible. Un vector y cohesionador social inspirador y cálido.  Un universo infinito de posibilidades organolépticas que aguardan a ser descubiertas.

¿Vamos?

 

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Sobre nosotros.

Editor de Contenidos y Social Media Strategist . Guionista de formación, escritor de vocación y 'wine lover' por convicción. Soñador frecuente, viajero ocasional. No le gusta bailar.