Nos dejamos llevar por ese impulso hedonista tan nuestro para llevaros a vuestras pantallas un cara a cara entre dos vinos tan diferentes como excelsos; dos exponentes de dos elaboradores que por su atrevimiento, determinación y espíritu indómito dinamitaron un panorama vinícola estanco y “enroblecido” para situar a nuestros vinos en el foco del Planeta Vino.

Nombres Propios

Obviamente, son muchos los nombres que nos dejamos en el tintero. Lo sabemos. Pero, ciñéndonos a los vinos que presentaremos a continuación, es innegable que en René Barbier y Miguel A. Torres, cada uno a su tiempo y manera, descansa parte de la revolución que supuso la actividad vinícola en la década de los 70.

Barbier hizo de un Priorat olvidado por el sector del vino su hogar y el banco de pruebas de su bodega, Clos Mogador; abriendo camino a nuevas maneras de comprender y sacar partido a una tierra con un potencial que supo identificar y trabajar para que diera lo mejor de sí; y el mundo lo agradece.

Por su parte, la familia Torres con Miguel a la cabeza, modernizó las técnicas para conservar el frescor propio de las variedades blancas del Penedès. Del mismo modo, es uno de los principales responsables de la integración de las variedades internacionales como la cabernet sauvignon y la chardonnay al viñedo local; acabando en cierto modo con el falso axioma (me perdonarán el oxímoron) de “Penedès como tierra de blancos y cava”

Miguel A. Torres es hoy es la cara visible de la lucha contra los efectos del cambio climático para con la vid y responsable, junto al equipo técnico de la bodega que lidera Mireia Torres, de la recuperación de variedades pre filoxéricas.

Los Vinos – La Cata

> Nelin 2012. Clos Mogador (DOQ Priorat)

Es cierto que nuestras dos Denominaciones de Origen Cualificadas, Rioja y Priorat, son y han sido, eminentemente, tierra de tintos. Pero no hace falta indagar mucho para encontrar excepciones que visten de blanco:

Nelin 2012 es puro Priorat, encarnado en una mezcla varietal compuesta por una base de garnacha blanca que completan la macabeo y la… ¡escanyavelles! (“ahogaviejas”). Una variedad residual y muy local que aporta al conjunto tanino, potencial de guarda y una acidez firme que da nervio a la estructura.

  • A la vista, oro y ocre se funden en un abrazo de ribetes dorados, profundos y brillantes. Limpio e intenso, se nos antoja muy vivo pese a su añada y los 16 meses de crianza.
  • En nariz ofrece fruta de hueso madura, casi cocida, membrillo y unas seductoras y adultas notas pasificadas, llevadas por un recuerdo de praliné leve que deviene en música de autolisis propia del cantar goloso de las lías.
  • Entra sin llamar; sabe que se le espera, invadiendo la boca con una textura untuosa que nos acaricia las entrañas y el paladar, devolviéndonos un rastro de lo que un día fue fruta y flor de azahar, y hoy es pura vida.

Nelin

 

> Mas La Plana 2009. Familia Torres (DO Penedès)

Uno de los iconos por excelencia de la familia Torres celebra su cuadragésima añada; pero su génesis, elaboración y posterior reconocimiento no fue flor de un día: Ideas encontradas, deseos frustrados y finalmente una apuesta muy personal; un vino que lo cambiaría todo: Mas la Plana. El resto es la historia de la creación de una leyenda.

En Mas La Plana descansa la expresión y estructura manifiesta de su origen; inconfundible en la calidad y riqueza de sus taninos, carnales y frutales; e identificable en las intensas notas varietales del micro clima de la finca homónima de la que procede.

  • Mas La Plana 09, como las leyendas, viste de negro por fuera. Sin embargo, servido en copa se aprecia un precioso e intenso color cereza roja, antes negra, envuelto en un halo de ribetes que se adivinan todavía violáceos pese al transcurrir de los años.
  • En nariz asoman, primero tímidas, com sin querer, sutiles notas de bosque mediterráneo, esquivos recuerdos de arándonos y moras; fruta madura y cautivadora. Progresivamente, emerge de su letargo la dimensión más cálida y especiada de la variedad, en una sinfonía de pimienta negra y clavo.
  • En boca arrastra consigo una textura sedosa que nos besa durante su largo recorrido; para entonces irrumpir los tostados y las notas más golosas de la crianza en forma y fondo de chocolate y café.

Bodegas Torres

 

Como hemos visto (y catado), pervertimos el paradigma habitual para presentaros dos vinos que demuestran que los lugares comunes son fronteras que bordean los prejuicios. Porque en el mundo del vino la gama de grises no deja lugar al blanco o negro.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sobre nosotros.

Editor de Contenidos y Social Media Strategist . Guionista de formación, escritor de vocación y 'wine lover' por convicción. Soñador frecuente, viajero ocasional. No le gusta bailar.