Casi siempre que se habla de vinos se habla de maridaje, como si una copa tuviera que ir acompañada de algo más, como si al trago le faltara algo. Pero hay muchísimas botellas que por sí mismas te llevan a otra dimensión y que vale la pena probar sin nada más. De las que ir bebiendo poco a poco, deleitándote en cada sorbo. La copa del manido ‘café, copa y puro’ no siempre tiene que ser de un destilado. ¿Qué tal probar con un tinto? Aquí tienes tres buenos ejemplos que se valen por sí solitos. Disfrutarás a solas con ellos antes o después de un ágape. Leyendo un libro o escuchando un disco.

Grans Muralles 2011 (Bodegas Torres)

Un tinto de terruño de viñedos ancestrales, muy complejo, aromático. Lo bebes y te trasladas al monasterio de Poblet (esta botella debe su nombre a las murallas que protegían el edificio religioso), y te imaginas a los monjes haciendo el vino. Lo hueles y percibes frutas rojas y negras, incluso notas balsámicas, regaliz e incluso café. Bébelo. Un trago en silencio, con los ojos cerrados. Explosión de sabores largos en la boca (fruta y balsámicos) gracias al ensamblaje de garnacha tinta, cariñena, monastrell y garró y samsó, que se habían extinguido en la zona tras la filoxera. Intensidad y a la vez frescura, con una acidez y un perfume inolvidables, todo ello luciendo un buen cuerpo.

bodegas torres

 

Petit Verdot 2014 (Abadía Retuerta)

Este es un vino muy apreciado por sumilleres y expertos porque no deja de ser una rareza. De hecho, la petit verdot suele utilizarse para participar en ensamblajes con otras variedades; en Burdeos, por ejemplo, usan porcentajes mínimos, que apenas llegan al 5%, y solo cuando han sido añadas soleadas para aportar más nervio al conjunto. Así que es difícil verla como protagonista única porque da vinos ‘verdes’ y acidulados. Pero en Abadía Retuerta consiguen desde 1996 una versión algo diferente, más equilibrada, gracias al sol que baña la Ribera del Duero. Una joya para degustar poco a poco, con un postgusto cremoso que, además, luce otra virtud: al tener mucha potencia y concentración, mejora mucho en botella, así que le queda una larga vida por delante.

vinos tomar solo

 

Amarone della Valpollicella Classico 2011 (Tommaso Bussola)

Este tercer vino aparece en esta lista por tres razones. Porque cumple de sobras con lo que te proponemos desde el título (está muy muy bueno). Porque es diferente y se hace fuera de España (se elabora en la zona de Verona -Italia- con las variedades corvina veronese, corvinone y rondinella). Y porque es el tipo de propuesta que le gusta a nuestro amigo Ferran Centelles, exsumiller de El Bulli y ahora al frente de www.wineissocial.com. Se trata de un vino seco hecho con uva pasa tinta secada al sol como si fuera un Pedro Ximénez y que se recomienda tomar casi como si fuera un oporto. De color rojo oscuro y más granate cuanto más viejo, huele a fruta madura, a confitura de frambuesa y cereza, a cacao. Es un vino denso, con cuerpo, y alto grado alcohólico (alrededor de 16%). Y es terciopelo en la boca. Bébelo en vaso ancho a una temperatura de entre 18 y 20 grados.

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